10 de julio de 2015

El divorcio es un retroceso, y llevamos décadas de retroceso

Vivimos en una sociedad en la que una serie de intereses han modificado los patrones de conducta cristianos que una vez tuvimos como pueblo, tratando de hacer parecer conductas equivocadas como acertadas, avanzadas y modernas. No es así y lo puedo demostrar. Por ejemplo. En 1980 se aprobó en España el divorcio. Pero eso nunca significó que eso fuera un avance, al contrario fue un retroceso. El divorcio no es un derecho, es una violación de la Ley de Dios. Se aprobó una ley como si fuera algo bueno para el matrimonio, pero fue la puerta por la que se colaron terribles pecados con la excusa de la libertad y de que la gente tiene derecho a ser feliz. Estaban siendo egoístas y no lo vieron. Ni siquiera miraron a los hijos, ante todo pensaron en si mismos. Dios no ha enseñado nunca que el divorcio es bueno, al contrario, dice que no está permitido divorciarse al hombre y a la mujer porque el matrimonio es indisoluble. Cuando algunos escuchan esto, suelen buscar excusas pensando en situaciones por las cuales los matrimonios se rompen y justifican así el divorcio. Según la ley de los hombres, si está permitido el divorcio en España y muchos sitios, pero según la ley de Dios, no. Ahora, cada uno es libre de elegir el camino y defender una cosa u otra. Yo defiendo lo que Dios dice, eso está claro. Y se que seré considerado tristemente por muchos como un extraño y raro. Me da igual, sinceramente como me vean los demás. Me preocupa más, como me vea Dios. Por último recordar que una cosa es el divorcio, otra distinta la separación y otra distinta la nulidad matrimonial.

Hoy los niños que vienen a este mundo son educados masivamente en esta cultura de retroceso. Ser cristiano es para muchos sinónimo de estar anticuado. Alguien tiene que levantar alta la bandera y decir. Mi palabra no me la pueden ahogar.
Publicar un comentario