4 de junio de 2015

MÁLAGA - NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DIA 1º

Con ganas de tener intimidad con el Señor, asistí esta tarde al primer día de la Novena el Sagrado Corazón, que cada año se celebra en la Iglesia que llevan los Jesuitas en Málaga. Describo mis sensaciones y experiencia. En primer lugar, el rezo del Santo Rosario. Tenía ganas de rezar, pero es difícil cuando la gente no es capaz de rezar al unísono. ¿No sería mejor si fuésemos un poco más armoniosos? Siempre he pensado que en la actitud de hacer una oración comunitaria en la que unos se adelantan mientras otros se quedan atrás, puede haber algo de soberbia actuando. A mi es que me gusta mucho la música, y no hay nada más bonito que una orquesta que toca al unísono. Pues en la oración comunitaria pasa igual. Alguien debería trabajar desde dentro para corregir esa costumbre, y ser conscientes de que rezamos juntos, que no estamos solos, que para eso ya hay otros momentos. No estaría mal un toque de atención de parte de los pastores de la Iglesia donde esto suceda.

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO Y RESERVA. Momento solemne y bonito donde además con un órgano sonando como era esta tarde, se vive mejor. Lo que no me entero ni papa es cuando se canta en latín. Yo no lo estudié. No entraba entre mis asignaturas en mi juventud. Me gusta el sonido, pero no me entero de casi nada. No aprovecha mucho. Me pregunto, cuantos más estarán en la misma situación que yo.

SANTA MISA. Celebrada por el Secretario Nacional del Apostolado de la Oración en España. La Misa bien. La homilía leída no me ha dicho absolutamente nada, a pesar de que he tratado de poner todo mi esfuerzo en captar. Además, la voz baja y con mal aprovechamiento del  micrófono el cual me dio la impresión que estaba apuntado no a la boca precisamente.

Iglesia casi llena. Puesto de venta al fondo de la Iglesia del APOR como cada año, que yo pondría fuera, por razón de aquello del Evangelio de no convertir la Casa de Dios en mercado. Es cierto que no se venden palomas y cosas así, pero, si de mi dependiera el puesto lo pondría siempre fuera de la Iglesia, en la puerta de afuera.

Sensación general de tranquilidad y de haber pasado un buen rato, y del beneficio de una oración sincera ante Dios, con Jesús y María presentes. Salgo deprisa de la Iglesia, no vaya a ser que algo me rompa el estado que tengo. Decepcionante, eso si, la homilía.
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