16 de abril de 2015

Cuando era niño...

Cuando era niño e iba al colegio en las clases de religión teníamos un libro que se llamaba "Catecismo". Luego llegó mi adolescencia y creo que la religión no me interesó mucho durante unos años. En 1992, San Juan Pablo II publicó el nuevo catecismo de la Iglesia Católica que enseña todo lo que la Iglesia defiende y cree de acuerdo con la Tradición de 20 siglos y las Sagradas Escrituras. Yo entonces estaba en otra cosa también, y no me interesó. Es más, rechazaba algunas cosas como los Sacramentos, y es que si alguna vez en mi infancia lo llegué a comprender, luego como que se me olvidó o dejé de creer. Era más fácil y cómodo creer en mi propia opinión, e incluso trataba de convencer a los demás de ella. No fue hasta el año 2004, en que después de haber tenido algo así como un encuentro personal con el Señor cuatro o cinco años antes, yo comencé a interesarme, reconsideré mi opinión, y cogí gusto a la religión católica, de forma que el Credo de la Iglesia es desde entonces mi Credo. En el prólogo del Catecismo dice algo que siempre me ha gustado, y que creo que es la clave de todo.

PRÓLOGO DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
"PADRE, esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a tu
enviado Jesucristo" (Jn 17,3). "Dios, nuestro Salvador... quiere que todos los
hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1 Tim 2,3-4). "No
hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos
salvarnos" (Hch 4,12), sino el nombre de JESÚS.
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