3 de diciembre de 2014

Beato Juan Nepomuceno De Tschiderer

Seguimos avanzando día a día el Adviento. Sigo siendo consciente que es semana de vigilancia y de estar atento a ver por donde aparece el Señor, y creo haberlo encontrado varias veces. Ha calado hondo en mi este pensamiento, y lo estoy viviendo intensamente a través de diversas experiencias. Me arranco al menos un ojo, para al menos entrar tuerto en el Reino de los cielos, y funciona.

 El Papa Francisco ha dicho: “Tantos pueden conocer la ciencia, la teología también, ¡tantos! Pero si no hacen esta teología de rodillas, o sea humildemente, como pequeños, no entenderán nada. Nos dirán tantas cosas, pero no comprenderán nada. Sólo esta pobreza es capaz de recibir la Revelación que el Padre da a través de Jesús." También dijo recientemente: "rezar no es perder tiempo, que adorar a Dios y alabarlo no es perder tiempo. Si nosotros, los consagrados, no nos detenemos cada día ante Dios en la gratuidad de la oración, el vino se volverá vinagre''. “Como les he recordado otras veces no debemos tener miedo de dejar los ‘odres viejos’: es decir, de renovar los hábitos y las estructuras que, en la vida de la Iglesia y, por tanto, también en la vida consagrada ya no responden a lo que Dios nos pide hoy para que su Reino avance en el mundo: las estructuras que nos dan falsa protección y condicionan el dinamismo de la caridad y los hábitos que nos alejan del rebaño al que hemos sido enviados y nos impiden escuchar el grito de los que esperan la Buena Nueva de Jesucristo''. “los puntos débiles que puede tener la vida consagrada en nuestros días como la resistencia de algunos sectores al cambio, la menor fuerza de atracción, el importante número de abandonos, la fragilidad de algunas rutas de formación, el afán por las tareas institucionales y ministeriales a expensas de la vida espiritual, la difícil integración de la diversidad cultural y generacional, el problemático equilibrio en el ejercicio de la autoridad y en el uso de bienes”. “Me preocupa también la pobreza... San Ignacio decía que la pobreza es la madre y también el muro de la vida consagrada.



 A continuación un Santo Obispo que se conmemora hoy, que bien podía ser tomado como ejemplo. Beato Juan Nepomuceno De Tschiderer, obispo nació el 15 de Abril de 1777 en Bolzano, Diócesis de Trento, Italia. Realizó sus estudios de enseñanza secundaria en un colegio franciscano. Estudió filosofía y teología en la universidad. Fue ordenado sacerdote el 27 de julio de 1800. Aunque no era benedictino, Juan en un ejemplo viviente del lema «ora et labora» Juan nunca dejó que sus tareas administrativas eclipsaran sus labores pastorales, y pasó gran parte de su tiempo en la predicación, la escritura, la catequesis, la reactivación de las misiones, ayudando a los pobres y enfermos, la celebración de la Santa Misa, escuchando confesiones, y administrando los sacramentos de la Confirmación y de la Ordenación Sacerdotal, incluyendo a veces a candidatos de otras diócesis cuyos obispos no estaban disponibles. Supervisó la construcción y restauración de más de 60 iglesias, mantuvo buenas relaciones con los sacerdotes, preocupándose por su formación permanente. Promueve la educación cristiana de los niños y niñas para la vida religiosa, con el apoyo de seminaristas, aseguradose que las enseñanzas en el seminario fueran estrictamente apegadas a la doctrina. Ayudó en la fundación de un instituto de audición y lenguaje, y motivaba a todos a rezar el Rosario cada día.rabajó y proporcionó fondos para la atención de las víctimas de las epidemias de cólera de 1836 y 1855, y en la guerra de 1859. Trabajó para superar aquellos obstáculos entre la Iglesia y el Estado que fueron creadas por la legislación de aquella época.

 EVANGELIO DE MATEO En cuanto a Mateo, ordenó en lengua hebrea las sentencias del Señor, y cada uno las interpretó luego según su capacidad... 1 ................... ..... 1. EUSEBIO, Hist. Ecles., III, 39, 3ss.

 "Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est" Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo (Santo Tomás de Aquino)
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