13 de abril de 2014

MI DOMINGO DE RAMOS 2014

Comienzo la Semana Santa con un deseo interior de ser fiel a Jesucristo. De pedirle perdón por todos mis pecados. Un deseo de purificarme, y de ser mejor. Recibo a mi Rey de Reyes a su Entrada en Jerusalén, aclamándolo como mi liberador. El es el Mesías anunciado por los profetas, y no viene como un Rey poderoso que aplasta a quien esté en su contra, sino como un rey humilde que no pone su confianza en las riquezas o en el poder humano. Montado no en un precioso corcel, sino en otra criatura animal mucho más humilde, que causa la risa de los que no le comprenden.

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