20 de marzo de 2014

Martirio de santas Felicidad y Perpetua

Leer los testimonios de fe de los mártires de los primeros siglos, anima mucho. El pasado 7 de Marzo, como cada año, hemos conmemorado en la Iglesia a dos cristianas que murieron mártires en los inicios del cristianismo. Fueron asesinadas por negarse a "renunciar a su fe". Es decir, prefirieron la muerte en esta vida, antes que condenar su alma para siempre. Todo un ejemplo para nosotros. Sólo tenían que haber dicho que no creían en Jesucristo, y negarlo para salvar sus pellejos, pero un cristiano verdadero no usa la mentira como arma, porque la verdad es la que lleva a la vida, mientras que la mentira lleva a la muerte del alma. Ellas lo sabían, y por eso se negaron a ceder ante las pretensiones de los gobernantes de turno, que querían que apostataran y adoraran a falsos dioses. Ni la familia puede hacer nada en estos casos, porque como dice el Evangelio, "El que ama a su padre o a su madre más que a mi, no es digno de mí, y el que ama a su hijo o su hija más que a mi no es digno de mi"(Mt 10,37).

Comparto con vosotros este artículo de mis amigos de www.primeroscristianos.com



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