10 de febrero de 2014

LOS PREMIOS GOYA 2014

Cuenta la radio que ayer se entregaron los premios Goya. Estos premios son unos galardones que les conceden al cine español y todo lo que mueve detrás. Algo similar a los Oscar de Hoollywood.

¿Cual es el problema en mi opinión?

Pues que en el estado de descomposición y putrefacción que se haya la moral y los valores cristianos en muchos españoles, el cine español es un reflejo de esta putrefacción inmunda.

En honor al cine español, al verdadero y genuino, al que se hacía en España a mitad del siglo XX, anoche vimos la película HISTORIAS DE LA RADIO del director Saenz de Heredia, película de 1955. Eso si era cine. Entretenía, divertía, emocionaba y hasta se aprendían valores y virtudes.

Hoy no. El cine español es miserable y bajo, salvo excepciones contadas, que no digo que no las haya. El cine español de hoy es fiel reflejo de la sociedad de hoy que ha perdido el norte de la verdad y de los bueno, y se abraza de forma canalla al mal y a todo lo chabacano y hortera que puede dar de si el ser humano.  Es totalmente ilógico que el ser humano español en este caso, haya convertido en triunfal a una película llena de blasfemia, de satanismo, de maldad. "Las brujas de Zugarramurdi". Alex de la Iglesia, su director, pasará a la historia por dar a la gente la oportunidad de ser un poco peores y de poner a muchas almas al borde del infierno.

Sepan también, que el Estado español subvenciona con dinero público muchas de estas películas, que destruyen la conciencia y que ponen en peligro las almas. Gracias al PP y gracias al PSOE, y gracias al que hizo posible con su traición a los principios y los valores cristianos de una España mucho más grande que esta y mucho más libre.

Los enemigos de lo bueno estarán de enhorabuena con los premios Goya y el cine español, pero la alegría no durará mucho tiempo, porque la vida es breve y queda poco tiempo.

Mientras tanto, el que quiera ser de Dios, deberá taparse los oidos y los ojos en esta España que destruye a sus hijos para finalmente destruirse a sí misma en la degradación y en la descomposición final.
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