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23 de enero de 2014

Domingo Segundo del Tiempo Ordinario - CICLO A - P. Angel García

El P.Angel me remite estos comentarios al Evangelio del pasado domingo, segundo del tiempo ordinario. 

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PROGRAMA DE RADIO SANTA ROSA

ESTE ES EL DIA DEL SEÑOR

 Domingo Segundo del Tiempo Ordinario
Domingo 19 de enero del 2014
 EL EVANGELIO ALEGRA EL DOMINGO EN RADIO SANTA ROSA

ABEL.- Buenas tardes, amigos. En este domingo vamos a acercarnos a Jesús al  que su primo Juan el Bautista lo presenta como el Cordero de  Dios…

Bienvenido P. Ángel….

P. ANGEL.- Buenas tardes, amigo Abel y amigos radioyentes….Antes de que leas el evangelio de este domingo, te cuento Abel que en  estos domingos de atrás hemos celebrado con gozo y alegría los misterios de la Navidad del Señor y de su Epifanía. Pero ahora, amigo Abel, empezamos a celebrar lo que llamamos “tiempo ordinario”, porque ya no hay tiempos solemnes especiales…Aunque si te soy sincero, Abel, y amigos oyentes, en realidad, no hay ningún domingo ordinario; ninguna eucaristía es ordinaria, cada fracción del pan es un acontecimiento extraordinario..

Pero, bueno, Abel, abre la biblia y lee el evangelio de este domingo.




ABEL.- Evangelio.-  Jn. 1, 29-34: “Este es el cordero de Dios”

P. ANGEL.- Amigos, podríamos decir que éste domingo recoge los ecos de la Epifanía o manifestación de Dios. Recuerden que Juan no sólo bautizó a Jesús, sino que dio testimonio de él. No podía callar lo que había visto y oído. Juan fue profeta que anunció la llegada del Mesías, fue el primero que reconoció al Ungido de Dios y fue el primero que lo presentó y manifestó. Por eso fue el primer gran testigo, como sería el primer mártir.

Pero volvamos amigos al evangelio de hoy en el que ciertamente  pasamos a contemplar el inicio de la vida pública de Jesús de la mano del evangelista san Juan.
El pasaje consta de un monólogo de Juan Bautista en el que nos presenta a Jesús. Así vemos como  el testimonio de Juan comienza y termina con una afirmación sobre Jesús. Lo primero que dice sobre él es que es el “cordero de Dios”. La afirmación del final es más clara y rotunda: “Es el Hijo de Dios”. Y es que amigos, recuerden que Juan Bautista fue descubriendo progresivamente a Jesús como el enviado de Dios y, a partir de este descubrimiento, encontró su misión.

El Evangelio de hoy, así amigos,  yo diría que  resalta “al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Asi vemos como  Juan el Bautista tiene la capacidad espiritual de descubrir en Jesús la persona que lucha a brazo partido contra la maldad y la coloca a sus pies. Recuerden que en la tradición judía el “cordero” es un símbolo pascual: evoca la liberación de Egipto. Jesús, como cordero inmolado en la cruz, nos redime, nos reconcilia y nos invita a vivir al estilo pascual que consiste en ser personas renovadas según el Evangelio.

Y es que,  queridos amigos,  que tanto ayer como hoy recuerden que seguir a Jesús comporta romper con el “pecado del mundo”, con ese modo de pensar y de vivir, infiltrado en nuestros ambientes, que no va con el Evangelio y que es como un veneno que nos intenta contaminar.
                                                                                                         
Ante esto, yo diría que los  cristianos no tenemos un proyecto mejor por el que luchar, que el revelado por Jesús. Su persona y su mensaje están cargados de razón suficiente para seguir los pasos de Jesús. Así, amigos, recuerden que todos estamos llamados a ser testigos como el Bautista que supo incluso invitar a sus propios discípulos que siguieran a aquel que “había pasado junto a ellos”. Y, claro,  ya sabemos lo que ocurrió: “Fueron, vieron donde vivía y se quedaron con él”.                                  

Recordemos así, amigos,  que ésta es la hora de Jesús pero también es la hora de los cristianos. Y aquí así con toda confianza, les diría amigos que ni los problemas, ni los sufrimientos  pueden impedirnos que cumplamos nuestra misión de apóstoles de Cristo. Yo creo que nuestra comunidad cristiana en nuestra parroquia o colegio  hoy  debe saber presentar a los demás hermanos  al que quita el pecado del mundo. Son las Buenas Nuevas que trae Jesús.

CANCION.- BUENAS NUEVAS PA MI PUEBLO.

ABEL.- Padre, veo en el Evangelio de hoy como Jesús insiste en el Bautismo en el Espíritu. Podría usted explicarme ¿Qué significa ese bautismo en el Espíritu?

P. ANGEL.- Para dar respuesta a tu pregunta, piensa amigo Abel, que en el transfondo del evangelio de hoy hay dos grupos: unos los seguidores de Juan el Bautista y el otro, los seguidores de Jesús.  Y así te cuento, Abel que algunos ambientes cristianos del siglo I tuvieron mucho interés en no ser confundidos con los seguidores del Bautista…Y sabes, Abel la diferencia según ellos era abismal…Pues los “bautistas” seguidores de Juan vivían de un rito externo que no transformaba a las personas...Y ese rito era un bautismo de agua. Pero los cristianos, por el contrario, se dejaban transformar internamente por el Espíritu de Jesús…

Y así amigo, Abel, piensa que  el movimiento de Jesús no se sostiene con doctrinas, normas o ritos vividos desde el exterior. Es el mismo Jesús quien ha de bautizar o empapar a sus seguidores con su Espíritu. Y es precisamente este espíritu, el que los ha de animar, impulsar y transformar…Así, Abel está claro, sin este bautismo del espíritu no hay cristianismo ni Iglesia…


ABEL.- Y dígame ahora, padre Ángel, ante esa radicalidad que Jesús nos plantea: ¿Cómo vivir nuestra fe cristiana a la luz del Espíritu de Jesús?

P. ANGEL.- Pues muy sencillo, amigo Abel…Hay que dejar de lado la hojarasca de la fe, quizás tanto rito y tradición sin sentido y sin espíritu, y acercarnos más al Espíritu de Jesús que es el Espíritu de Dios…Quizás muchos piensen que la fe está sólo en las estructuras de la Iglesia, en sus ritos, mandamientos y leyes…Pero no es así. Ciertamente todo ello es signo y manifestación de la fe, pero la fe es algo más,  que incluso no está ni en los documentos del magisterio ni en los libros de los teólogos…
                                                                                                  
              Recuerda amigo Abel que la única fe real es la que el espíritu de Jesús despierta en los corazones y en las mentes de sus seguidores….Piensa así, amigo en esos cristianos sencillos y honestos del campo o de la ciudad…Ellos son de intuición evangélica y corazón compasivo, son los que de verdad “reproducen” a Jesús e introducen su Espíritu en el mundo…Ciertamente ellos son lo mejor que tenemos en la Iglesia.

ABEL.- Pero yo diría padre Ángel que hoy hay mucha gente que no conocen esa fuerza del Espíritu y viven una religión de cansados y aburridos… ¿No cree usted padre?

P. ANGEL.- Pues desgraciadamente, amigo Abel, tienes razón y es cierto que hay muchos cristianos que no conocen por experiencia esa fuerza del Espíritu de Jesús…Y yo diría que se conforman a vivir una religión de segunda mano…Ellos no conocen y aman a Jesús. Sencillamente creen lo que dicen otros…Su fe consiste en creer lo que dice la Iglesia, lo que enseña la jerarquía o lo que escriben los entendidos, aunque ellos no experimenten en su corazón nada  de lo que vivió Jesús…Y claro, pues,  para esas personas es lógico que con el correr de los años, su adhesión al cristianismo y a la Iglesia se va disolviendo… Hay que tener hoy la valentía de CREER EN JESUS…

CANCION: CREO EN JESÚS

ABEL.- Entonces, dígame padre Ángel, ¿Qué necesitamos hoy los cristianos para transformar el mundo a la luz del Espíritu de Jesús?

P. ANGEL.- Yo diría, Abel que lo primero que necesitamos hoy los cristianos no son solo los catecismos que ciertamente  definen correctamente la doctrina cristiana ni tampoco solo las exhortaciones de la Iglesia que precisan con rigor las normas morales…Pues solo con eso no cambian ni se transforman las personas…Sabes, Abel, yo diría que hay algo y más decisivo que hoy necesitamos…Y ¿sabes que es?..:Pues sencillamente, volver a  narrar en las comunidades cristianas la figura de Jesús…hay que ayudar a los creyentes a ponerse en contacto directo con el Evangelio…hay que enseñar a conocer y amar a Jesús…hay que aprender juntos a vivir con su estilo de vida y con su espíritu….
                                                                                                                                                      Y es aquí, amigos, donde me detengo para recordarles que recuperar hoy el Bautismo de Jesús es una asignatura pendiente para La Iglesia….Por ello el Papa Francisco insiste en dejarnos llevar por el espíritu de Dios, salir a la calle donde como el mismo dice: “Jesús no tiene casa pues su casa es la gente; somos nosotros; su misión es abrir a todos las puertas de Dios, ser la presencia amorosa de Dios”.

ABEL.- Padre, tras recordarnos al Papa Francisco, disculpe que vuelva al texto evangélico de hoy... Y así tras leer el evangelio de este domingo  le confieso que aún no veo con claridad la diferencia entre el bautismo de Juan el Bautista y el bautismo de Jesús.

P. ANGEL.- ¡Ay, Abel!...ya te lo expliqué el domingo pasado, pero te lo vuelvo a explicar para que lo comprendas…

Mira Abel, los cuatro evangelistas se esfuerzan por diferenciar bien el bautismo de Jesús del bautismo de Juan. No hay que confundirlos. Así,  piensa que el bautismo de Jesús no consiste en sumergir a sus seguidores en las aguas  de un río…Jesús sumerge a los suyos en el Espíritu Santo….El evangelio de Juan lo dice de manera clara…Jesús posee la plenitud del Espíritu de Dios, y por eso puede comunicar a los suyos esa plenitud…Así, amigo Abel, piensa que la gran novedad de Jesús  consiste en que Él es el Hijo de Dios y que puede bautizar con Espíritu Santo…De este modo, recuerda que El Espíritu de Jesús no es un baño externo…Es un baño interior para penetrar, empapar y transformar el corazón de la persona…

ABEL.- Y finalmente, dígame P. Ángel: ¿Cómo es ese Espíritu nuevo de Jesús que todos recibimos en el bautismo? Y ¿qué significar dejarnos bautizar por ese espíritu de Jesús?

P. ANGEL.- El Espíritu de Jesús es en primer lugar, espíritu de vida...Por eso, dejarnos bautizar por Jesús significa acoger su espíritu como fuente de vida nueva. 
El Espíritu de Jesús es también Espíritu de verdad…Dejarnos bautizar por él es poner verdad en nuestro cristianismo…No dejarnos engañar por falsas seguridades…Abandonar caminos que nos desvían del evangelio.
El Espíritu de Jesús es también Espíritu de amor...Esto significa que su espíritu es capaz de liberarnos de la cobardía y del egoísmo de vivir pensando solo en nuestros intereses y nuestro bienestar…Dejarnos bautizar por él es abrirnos al amor solidario, gratuito y compasivo.
Pero el Espíritu de Jesús es también espíritu de conversión a Dios...Dejarnos bautizar por él significa dejarnos transformar lentamente por él... Es aprender a vivir con sus criterios, con sus actitudes, con su corazón  y su sensibilidad hacia quienes viven sufriendo…
Y finalmente amigos, recuerden que el Espíritu de Jesús es Espíritu de renovación…Y dejarnos bautizar por él es dejarnos atraer por su novedad creadora…Recuerden que El puede despertar lo mejor que hay en la Iglesia y darle un corazón nuevo, con mayor capacidad de ser fiel al Evangelio.

Que El Espíritu de Jesús nos bendiga y acompañe a todos.

Adiós Amigos.





Ángel García Rodríguez. Trinitario. Lima. Perú
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