7 de octubre de 2013

EL PP es tibio con la religión cristiana, no lo olviden al ir a votar

España retrocedió en algo fundamental con la llegada de la democracia, pasando la religión católica a ser religión oficial del Estado, durante la jefatura de Francisco Franco, cosa que era buena, porque siempre estar del lado de la verdad que es Jesucristo, es lo mejor.

Con la llegada de la democracia, los enemigos de la Iglesia y de la fe cristiana, y enemigos de España, logran introducir en la nueva constitución de 1978 el mandato de que España ya no tiene religión oficial, y se convierte en Estado aconfesional (art. 16.3), es decir, sin religión oficial, una clara invitación del enemigo de las almas, a destruir la fe cristiana en España, durante 40 años preservada gracias a una honorable generación de españoles, capitaneada por Francisco Franco.

¿Y que puede hacer una Nación si se pone de espaldas a Dios? Sólo tenemos que fijarnos un poco en la historia del pueblo de Israel en el Antiguo Testamento, y veremos ejemplos. Sencillamente, no se camina recto cuando sacas a Dios de tu vida. Al pueblo no le va bien. Llegan las desgracias y las calamidades, llega el sufrimiento y el dolor, fruto del pecado. Eso es lo que los enemigos del bien han realizado en España desde la llegada de la democracia. Y por eso, la España de 2013 camina hacia su destrucción. Sólo en la medida de una conversión a Jesucristo puede haber salvación para España. Ningún político te la va a traer, si está en contra de Jesucristo, el Señor.

La constitución española obliga a los poderes del estado a cooperar con la Iglesia Católica (Art. 16). Menos mal que tenemos esa vía de escape. No obstante no es para nada suficiente con eso, puesto que el que odia o es tibio con la fe cristiana, no anda recto.

La conferencia episcopal española, ha declarado en estos días, que la nueva Ley de educación (Ley Wert), no cumple en algunos aspectos con los acuerdos Estado-Santa Sede. Aún se puede arreglar porque la Ley no se ha sacado todavía y hay tiempo para enmendar, pero de no enmendarse, nos habremos topado de nuevo con un Partido Popular que sigue poniendo palos en la rueda del progreso de España y del bienestar de los españoles, que sólo pueden llegar por un aceptar la fe y convertirse totalmente a Jesucristo.

Desgraciadamente, poco se puede esperar de políticos que contribuyeron al retroceso histórico que en materia religiosa, supuso la constitución de 1978. Me refiero al centro-derecha español, primero UCD y AP, y hoy PP.
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