23 de julio de 2013

Si das fruto, te podan para que des más

Jn 15,1-8: El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

- «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.

A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca,

y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.

Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado;

permaneced en mí, y yo en vosotros.

Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos;

el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante;

porque sin mí no podéis hacer nada.

Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros,

pediréis lo que deseáis, y se realizará.

Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

COMENTARIO:

En este día, la Iglesia interrumpe la lectura del Evangelio de San Mateo, para proclamar del Evangelio de San Juan, el comienzo del capítulo 15. El motivo es la festividad de Santa Brígida. El Apóstol San Juan, al igual que los otros, escribe inspirado por el Espíritu Santo, con el fin de dar a conocer a Jesús, narrando algunos de sus hechos y Palabras. Juan escribe este Evangelio probablemente hacia el final del siglo I, y es diferente a los otros tres, por su forma de expresión y su estilo literario. 

En estas palabras de Jesús encontramos la clave para ser discípulos de Cristo. Dar frutos. Creer en Dios y en el Evangelio de Jesucristo tiene una consecuencia directa, y es que la vida se transforma. Eso si, ya nos avisa Jesús que para dar frutos "de cristiano" debemos estar unidos a Cristo, pues SIN EL, NADA PODEMOS HACER. Los no creyentes piensan que no es necesario Dios para hacer el bien, pero ellos no saben que si no existiera Dios, como ellos suponen, el mundo sería un auténtico.
 infierno, en todos los sentidos. La gente se mataría por las calles, y se vivirían escenas de película de Hoollywood. Existe Dios, y ya suceden cosas horribles, imaginad si Dios no existiera. La tierra estaría sumida en la más profunda oscuridad. La Iglesia mantiene encendida la luz en medio del mundo. Sin Cristo, nada podemos hacer. El pone el ejemplo de la vid y de los sarmientos para hacer comprender hasta que punto estamos unidos.

Un cristiano sin vida de fe, sin ir a la Iglesia, sin sacramentos, sin leer la Palabra, sin oración, es difícil que pueda permanecer en Cristo. No se puede permanecer en algo que rechazamos.

Una cosa más. Dios nuestro Padre, hace el papel de labrador, mientras que Cristo es la Vid y nosotros los sarmientos. Si no permaneces en Cristo, viene el labrador y te arranca, porque no das fruto, y un árbol sin fruto no sirve para nada. Si das fruto, serás podado (purificado), por medio de situaciones que te tocará vivir, crisis personales de las que si vives en Cristo y en la Fe, saldrás reforzado (podado) para dar todavía más fruto y de mejor calidad.

Permanecer en Cristo, es lo único que podemos hacer para dar frutos abundantes. Es camino seguro. Nuestras fuerzas son limitadas, nosotros sólos no podemos, además, sería una soberbia, creernos más fuertes que Dios, o como Dios.
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