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22 de julio de 2013

Pruebas de la existencia de Dios para ateos y religiosos

Mt 12,38-42: Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará.
En aquel tiempo, un grupo de letrados y fariseos dijeron a Jesús:

- Maestro, queremos ver un milagro tuyo.

El les contestó:

- Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás.

Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del Hombre en el seno de la tierra.

Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.

Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

COMENTARIO:

Prosigue el evangelista Mateo, contando acerca de la vida de Jesús. Dice que Jesús que aprendamos de El, y ayer por medio de San Lucas nos recordaba la importancia de la escucha de su Palabra como parte de nuestro plan de vida. Todo encaja como anillo en un dedo. Sin embargo, hoy en la Iglesia en todo el mundo, tenemos una Palabra que nos enseña que no todos creerán en Jesús. Me he encontrado a veces con personas que me han pedido "pruebas" de la existencia de Dios. A Jesús, le pasa aquí lo mismo, cuando un grupo de letrados y fariseos se acercan a Jesús como si quisieran conocer de verdad. Pero el que les conoce de verdad es Jesús, el Hijo de Dios, nacido de María siempre Virgen, el que está ahora sentado a la derecha del Poder de Dios. Estos fariseos y letrados, representan a aquellos que van por la vida creyendo que saben mucho de la vida, y que no necesitan de Dios ni de la Iglesia. Para mi, representan también a los que no creen en Jesús, no creen por tanto en Dios, y tampoco en la Iglesia, a la que atacan permanentemente buscando como pillarla para buscar con que acusarla y así justificar sus posiciones de vida atea. Estos, al igual que aquellos letrados y fariseos, son capaces de adular a Jesús llamándole "Maestro", pero no creyendo que este es Dios, sino sólo un hombre bueno tal vez, pero nada más. Otros piensan que lo que la Iglesia enseña son inventos, y pedirán señales que demuestren que no lo son. Algunos dudaran de que las Sagradas Escrituras sean verdadera Palabra de Dios (inspirara a hombres y escrita en lenguaje humano). Otros pensaran que ya podría hacer algo Dios para que no hubiera sufrimiento ni catástrofes naturales, y dicen esto porque no conocen a Dios ni su plan para el hombre, y otros le han rechazado ya.

Los letrados y fariseos querían ver un milagro de Jesús, y así se lo piden. Pero Jesús lleva haciendo milagros un tiempo, y aún así muchos siguen sin ver ni creer. Mi Dios, y el Dios de los cristianos no es uno de los muchos dioses de pacotilla como los del mundo.

Jesús les dice algo que normalmente puede escocer y hacer pupa. Les dice que son perversos y adúlteros. Perversos porque la petición de pruebas de la existencia de Dios cuando las tienen delante, sólo parece obedecer a la maldad del corazón y a la ceguera extrema que hace méritos para permanecer ciegos. Una falta de apertura a la Gracia de Dios, voluntaria a veces, porque en el fondo saben que si aceptaran a Jesús como Señor y Salvador, tendrían que renunciar a sus planteamientos y transformar sus vidas donde están asentados y seguros de sí mismos. Y adúlteros, porque en este caso, siendo "supuestamente creyentes de Dios y religiosos" no están siendo fieles (de ahí el adulterio espiritual). Estos adúlteros espirituales están a veces dentro de la misma Iglesia, y hay que ir con cuidado, discerniendo si los espíritus son o no son de Dios, cuidando siempre de no hacer juicios precipitados de las personas.

Finalmente Jesús habla de otra cosa que escuece y hace pupa a algunos en la Iglesia y fuera de ella. Habla de una palabra que pocos quieren utilizar: El juicio. De cierto que habrá juicio, y en el juicio pueden haber sorpresas. Razón de más para estar atentos a la Palabra de Dios, y procurar aprender de Jesús y poner por obra lo aprendido, no vayamos a acabar siendo muy conocedores de la Palabra, pero poco cumplidores.
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