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19 de julio de 2013

PESCADOR DE PESCADORES Y REINA DE LOS MARES






Hace ya muchos, muchos años, en el antiguo y marinero barrio de Huelin, había una casita muy vieja que hacía esquina entre las calles Las Navas y Garcerán. Aquella casa estaba llena de humedades del salitre de la mar y caladeros en el tejado debido al deterioro del pasar de los años.

Cual fue la sorpresa de los vecinos colindantes, que un día 16 de julio de no me acuerdo el año se vio habitada por un joven matrimonio llamados Carmen y Jóse, los cuales tenían un hijo pequeñito al cual llamaban Jesús.

José, de oficio carpintero, sobresalía en las construcciones de jábegas y todo lo relacionado para la pesca en madera. Ella, la Sra. Carmen, por ayudar en la economía doméstica, se especializó en tejer y remendar las redes o artes de pesca.

Como era natural en aquella época, entre el arrendamiento de la vieja casa y el vivir diario, apenas si se llegaba a fin de mes.

El pequeño de ambos, de corta edad, acompañaba a su padre al rebalaje, para ayudar en lo que podía. De tanto ir, este caval fue amando el oficio de la pesca, disfrutaba viendo como los curtidos marengos tiraban del copo y salía el pescaíto vivito y coleando, observaba como las jábegas tiraban sus redes al mar e iba notando como el bendito sol de Málaga arrugaba a esos marengos de Huelin.

La Sra. de la casa, aunque joven, tenía un carisma especial, daba gusto hablar con ella y siempre tenía un buen consejo y una sonrisa preciosa en su cara. Después de hablar con ella, salían los vecinos y vecinas con el alma fortalecida, dejándoles un haz de paz y sosiego.

El trabajo les iba bien, aunque no paraban, el construía más jabegas y a ella no le faltaban redes por tejer o remendar, lo cierto es que esas redes parecían bordados de oro y que mano alguna hubiese tocado.

Los vecinos del barrio, notaban que, barca que contruía José, milagrosamente, navegaba por aguas mansas y volvían al rebalaje colmada del fruto de la mar.

Pero la cosa no quedaba en eso, redes que compraban o había remendado la Señora Carmen, al tirar del copo venían repletas de pescado y parecían no romperse más.

Era tal el asombro, que tenían que tirar más marengos del copo, pues esas redes venían cargadas de manjares marinos. Los viejos del barrio comentaban que jamás habían visto cosa igual. Los comentarios corrieron de boca en boca, toda Málaga lo sabía, icluso llegando algunos a considerarlo un milagro.


 Un día y sin saber nadie porqué, aquella casita esquinera, apareció cerrada y sin sus famosos inquilinos. El barrio, se sintió triste, hobo reuniones de vecinos con el Obispo y autoridades y todos consideraron que aqullo era obra del mismo Dios.

Arreglaron la casita, construyendo sobre sus tejas un campanario e hicieron en ella una Capilla, en honor a sus ilustres huéspedes. Se mandó tallar una imagen de la Señora Carmen y sobre su regazo, aquel niño pequeño llamado Jesús.

Aquella humilde casita, pasó a ser un Santuario Marengo y se le bautizó como Capìlla de la Virgen del Carmen, nombrándola con el título de Reina de los Mares, Patrona del mar y los Marengos.

Aquella humilde casita, pasó a ser un Santuario Marengo y se le bautizó como Capìlla de la Virgen del Carmen, nombrándola con el título de Reina de los Mares, Patrona del mar y los Marengos.





Desde aquel tiempo, el barrio tiene su cita diaria para ver a la Señora Carmen y su santísimo hijo. Estos vecinos de Huelin, cada 16 de julio (fecha en que aquellos inquilinos habitaron la casita vieja), sacan en solemne procesión a tan distinguidos vecinos.

Consultando la historia, se supo que aquel niño pequeño que acompañaba a José al rebalaje, aprendió a amar lo marengo, se hizo pescador, pero su pescado eran las almas de sus seguidores y todo hombre que lo siga tendrá vida eterna. Sabemos también que murió por nosotros en la cruz, para redimir los malos del mundo y nos antregó a la Señora Carmen, como Madre celestial y eterna de todos.

     Para que digan que
    Huelin no tiene historia.                   Diego Alonso Morales
                                                        Contador de la Hermandad




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