18 de julio de 2013

O eres sencillo, o el Evangelio no te llegará al corazón

Mt 11,25-27: Has escondido estas cosas a los sabios, y se las has revelado a la gente sencilla.
En aquel tiempo, Jesús exclamó:

-Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.



COMENTARIO:

El Evangelio no puede ser entendido por los sabiondos de este mundo. Sólo puede ser captado por la persona que tiene humildad. El Evangelio del Reino de Dios no es cuestión de muchas letras, ni de muchos títulos académicos, ni siquiera es necesario aprender teología. Puede ser comprendido en su esencia por cualquiera que se acerque a Dios con sencillez de corazón. Pero debe hacerse como un niño para captar. Hay una barrera entre la gente sencilla y los que obstentan y se creen sabios por sus propios méritos, sin contar con Dios para nada. Tus estudios y tus méritos son polvo del que se pisa con los pies. Sin Dios nada puedes, y si te crees que puedes, ahí tienes la barrera que te impide crecer y encontrar a Dios. Lo primero es reconocer la grandeza de Dios. Por eso entiendo yo que dice Jesús que nadie conoce al Padre Dios sino el Hijo, y el Hijo que es Jesucristo lo revela a QUIEN EL QUIERE. ¿Quieres llegar a conocer a Dios? Pues hazte sencillo, y reconoce tu pequeñez, o de lo contrario andarás en tinieblas toda la vida. Pobre de ti, que te crees luz y sabiduría, y no reconoces que si tienes algo, eso te viene de Dios.
Publicar un comentario