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16 de junio de 2013

SAN CIRIACO Y SANTA PAULA, PATRONES Y MÁRTIRES EN MÁLAGA


Ciriaco y Paula, dos jóvenes cristianos que vivieron en Málaga en el final del siglo III. Siendo Obispo de Pálaga, San Patricio, fueron apresados en la décima persecución contra los cristianos del emperador Diocleciano y Maximiano. Fueron torturados cruelmente para obligarlos a renunciar a su fe en Jesucristo, y adoraran a los falsos dioses paganos. Ambos se negaron a renunciar a su fe en Cristo y a negar a su Señor y Salvador, y entonces en represalia fueron condenados a muerte por lapidación. Los ataron a dos árboles situados en el margen del río Guadalmedina, conocido hoy como Paseo de Martiricos. Después de ser lapidados, iban a quemar sus cuerpos, pero comenzó a llover y  así sus hermanos cristianos los pudieron recoger y sepultar. Fueron venerados hasta el siglo XI por su testimonio y martirio. En el siglo XV, los Reyes Católicos tomaron Málaga que estaba en poder de los musulmanes (guerra de Granada en 1487), consagraron una de las cuatro parroquias a estos santos, y los designaron como patronos de la ciudad en el año 1490, incluyendolos en su Esdudo de Armas en 1494.








En el siglo XVI ya hay acuerdos en el sentido de celebrar la festividad de San Ciriaco y Santa Paula el 18 de Junio y el 16 de junio de 1582, los Cabildos municipal y eclesiástico de nuestra ciudad, representados por el obispo y dos diputados municipales, hicieron voto solemne de guardar día de fiesta, con obligación de oír misa, el 18 de junio. Se hicieron dos estatuas de plata para procesionarlas el 18 de Junio, pero fueron robadas por los franceses en 1810. En 1987 dejó de ser festivo el 18 de Junio en Málaga, sin embargo el pleno del Ayuntamiento en 2012, acordó restablecer esta festividad, siendo de nuevo fiesta local.

Los primeros datos históricos escritos de estos dos mártires son del 858 cuando un monje benedictino francés llamado Usuardo redactó un libro llamado Martirologio donde incluyó la historia de Ciriaco y Paula. El Papa Inocencio VIII escribió a los Reyes católicos tras la toma de Málaga, certificando que estos santos padecieron el martirio en Málaga. Una copia de un mozárabe llamado Mauricio, en el siglo X es la primera referencia de la tradición oral sobre los mártires y patronos de Málaga.


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