30 de mayo de 2013

1ª epístola de San Pablo a los Corintios (1 Co 2-3)

El Apóstol que fue llamado por Cristo, después de este ascender al cielo, muestra a los cristianos de Corinto que la "Iglesia es de Dios", aunque esté formada por hombres (nosotros y vosotros). Que la Iglesia está fundamentada en Jesucristo. Que toda Iglesia, esté donde esté, si está fundamentada en Jesucristo, es de Dios, y que todos los que invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, es tan Señor nuestro como de los otros, de los de otra parte. En tiempos de Pablo, existía una sola Iglesia en la ciudad de Corinto, porque si no perteneces a la Iglesia, entonces estás fuera de ella.

En mi ciudad hay una sola Iglesia, aunque como hoy en día somos muchos, por eso al extenderse la población, no era posible reunir a todos los cristianos en un mismo sitio. Por eso surge la Parroquia, por eso, surgen las Diócesis o los Arciprestazgos. Por necesidad. Sin embargo, todo católico pertenece a la única Iglesia, la Iglesia que pertenece a Dios Padre, y al Señor Jesucristo.

La palabra católico no viene en la Biblia como tal, pero si viene expresado su significado, cuando la Palabra de Dios nos habla de UNA sola Iglesia en Cristo, porque Católico significa "universal", y la primera referencia que nos ha llegado de esta palabra viene del siglo II, cuando la usó San Ignacio de Antioquía, Obispo que murió mártir, en una de sus cartas a una Iglesia.

La Palabra inspirada por Dios que escribe Pablo a los Corintios, explicará un poco más adelante en el capítulo, que una de las características de la Iglesias de Dios (Iglesia Católica), es que no deben haber divisiones ni bandos, pero esto ya lo toco otro día.
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