28 de abril de 2013

Después de la borrachera del sábado...llega el domingo

Anoche, un vecino estuvo de borrachera con los amigos. Este es un método para "divertirse" que emplean algunos seres humanos, y que en algunos consiste en beber sin control una o varios tipos de bebidas alcohólicas. El efecto que provoca es una "sensación" de bienestar y de estar pasándolo bien, pero lo que hace en realidad es "engañar" al cerebro, el cual después de ser engañado por el alcohol, deja de funcionar con normalidad. La persona se muestra alterada, las palabras pueden ser incoherentes, lo cual puede provocar risa. No se controla el tono de la voz, las ideas dejan de ser racionales, y la persona deja de tener el control sobre si mismo. En el momento de que el alcohol comienza a ser absorbido por el organismo, ya no se es la misma persona, y al perder el control sobre uno mismo, se pone uno a un nivel similar a los animales. Como la persona no es consciente, el alcohol la engaña, haciéndole creer que es al revés, y que tiene el control, y que el alcohol no podrá con el o ella, porque son más fuertes. Pero es mentira. Espiritualmente, es un demonio el que ha tomado posesión de la persona que ha entregado su persona al control de ese demonio.

No es de extrañar que en esa situación puedan ocurrir cosas nefastas. Accidentes mortales, agresividad, violencia, violaciones, sexo que lleve a un embarazo en pecado, que llevará a otro pecado, como el aborto, etc.

El vecino, molesta a otros vecinos. No tiene en cuenta la hora de la madrugada. Arma jaleo y escándalo, porque no es consciente de la maldad y de que el demonio le ha poseído  Le domina, y se cree que es al revés. Eso es lo triste.

Después llega al día siguiente, y se despierta. La sensación física es bastante mala. El cuerpo le manda sensaciones de que ha realizado un acto contra-natura, que se ha dañado a sí mismo, pero como la cantidad de alcohol todavía es grande en sangre, tiene dificultad para pensar y analizar, y simplemente se deja llevar hasta que se le pase. Poco a poco irá recordando, y su conciencia le puede llegar a acusar de cosas que ha hecho o dicho durante la borrachera, pero la falta de fuerza interior, puede ser un problema para convencerse de que no debería volver a emborracharse.

Sabe que las personas sufren horribles enfermedades y sufrimientos por causa del alcoholismo, pero el borracho piensa que eso es con otros, y que el está por encima de eso, y es fuerte. Puede también pensar que no es tanto lo que ha bebido.  También puede creerse que da igual todo, pero realmente si mañana estuviera en la cama de un hospital pudriéndose por dentro retorcido de dolor, desearía haber dado marcha atrás al reloj de su vida.

Para liberarte del demonio del alcohol, debes acudir a Cristo.

Si necesitas ayuda, dímelo.
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