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12 de marzo de 2013

LA CABINA y los MÓVILES

Esta mañana viajando en el autobús, vi en la calle nada menos que una cabina de teléfonos. Para los que no sepan que es, explicaré que es una especie de habitáculo con un teléfono dentro, desde donde puedes o podías llamar echando unas moneditas. Luego cuando terminabas te daba el cambio, y si no terminabas de hablar y no tenías más monedas, tenías que cortar o tenías que decirle a la persona, "¡cuando se corte se cortó!". Por cierto, que la cabina que vi, no tenía puerta, algo parecido a la foto de abajo. Hay otras cabinas aún en mi ciudad, como las de la otra foto, por ejemplo donde vive mi madre. Algo parecido a esto. 

Pero, a mi me la la sensación de que ponerte a llamar en una cabina es como arriesgarte a que la gente te mire como un bicho raro. ¿Es que no tienes un telefonito móvil con el que llamar? Es que se supone que hoy todo el mundo tiene "al menos" un telefonito móvil. Por cierto, que hasta el año 1998 en España, pocos tenían móvil. Al menos no lo tenían las familias, sino que era más bien cosa de empresas y ejecutivos. Un teléfono móvil en 1992, se vendía en el corte inglés por 179.000 pesetas (Unos 1.100 euros de hoy).

Yo tuve en mis manos el primer teléfono móvil hacia 1997 o 1998, ya que por entonces tuvimos una tienda, y nos pareció que el telefonito sin cable era algo interesante. Era como una suela de zapato, y a mi nunca me gustó demasiado. Enseguida me dí cuenta de que había un peligro. Usarlo mucho era sinónimo de gastar mucho, y además no era difícil usarlo y darte cuenta tarde que habías gastado más de lo que tu economía aconsejaría.

Hoy, año 2013, sigo siendo poco amigo del móvil. Me parece un invento útil, pero está mal enfocado su uso, y ha hecho miles de esclavos en la sociedad consumista en la que vivimos. Puedo decir con orgullo que ni mi mujer ni yo somos esclavos de nadie, y que el móvil nunca nos ha dominado, y estoy seguro que nunca lo hará.

Yo es que flipo cuando voy en el autobús o andando por la calle y veo algunas cosas. Esta mañana, una señora de unos 50 años, iba en el bus con un móvil escribiendo una párrafo. El tamaño de la letra era parecido a esto.  Y claro toda juntita, y dándole a unos botoncitos tan pequeños, yo me pregunto que ocurrirá con la vista de estas personas a corto o medio plazo. No se alarmen, yo no soy oculista, pero mi sentido común me dice, que el desgaste ocular de ir leyendo y escribiendo con semejante tipo de letra, tendrá sus consecuencias médicas inevitables. ¡Pero si se cansa la vista, pasando horas con el ordenador que tiene la letra más grande!. Esto es como los pinganillos de oreja y el oir música por ahí constantemente. ¿Es que creen que el oido fue creado para meterle la música directa a la oreja? Pero en fin, eso es otro tema.



Por último les dejo un video de móviles y de los peligros que pueden entrañar.


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