6 de octubre de 2012

MI APOYO AL SACERDOTE

Desde aquí quiero decir que doy las gracias a Dios por los sacerdotes que verdaderamente viven su ministerio como debe ser. Conozco a varios que considero que son verdaderos pastores, pero no todos los que hay son verdaderos pastores. Algunos viven confundidos no se muy bien porqué, aunque me imagino que es porque han caído en las redes del mundo que engaña y tienta. Un sacerdote no es un admnistrativo, pero alguno no parece vivir un poco confundido. Para mi, que no soy nadie, diría que un sacerdote debe estar o hacer esto:


  • para ayudar a los demás, 
  • para enseñar, 
  • para aconsejar, 
  • para predicar, 
  • para celebrar los sacramentos, 
  • para acompañar, 
  • para sonreír al que llora o llorar con el que llora
  • Para mostrar a Cristo en sus gestos y en su vida
  • Para ayudar a salvarse a los demás
¿Es el sacerdote un super-hombre que está por encima de los demás?

No. No es así. El sacerdote también debe convertirse y esforzarse por ser santo, pero por la alta responsabilidad que tiene para con sus hermanos, si debería ser muy cuidadoso en revisar su conducta y corregirse lo antes posible de cuantos más defectos mejor, o al menos hacerlos menos visibles. Para ello, yo creo que contamos todos con la ayuda de Dios, pero al igual que nos pasa a los laicos, los sacerdotes no pueden descuidarse a sí mismos ni confundirse de rumbo, o pueden hacer más daño que otro, al igual que pueden hacer un gran bien si se lo proponen.

Si yo veo a un sacerdote ciezo y seco, eso puede tener una explicación puntual. Un mal día, etc, y se puede llegar a admitir. Lo que yo no puedo admitir es el sacerdote seco, triste, aparentemente apático, o incluso rozando lo desagradable en el trato con los demás. Eso sólo sirve para echar a la gente de la Iglesia, y eso hay que combatirlo, porque la Iglesia sirve para salvar. Y digo que no puedo admitir, no porque yo no sepa que el sacerdote es como cualquier hombre, débil y necesitado, sino porque ha recibido una unción especial y un don especial para el sacerdocio, y se supone que tiene vocación y por eso se ordenó, así que es incomprensible para mi un sacerdote triste, criticón, y que hace muchas cosas de las que predica que no se deben hacer. Y si bien es cierto que Jesús enseña en el Evangelio que no debemos hacer el mal ejemplo sino seguir los buenos consejos, también es cierto que un guía ciego lleva a otros a caerse por el terraplén.

Dios nos ayude, y nos haga a todos más creibles y que puedan decir: "Por sus frutos buenos, conocisteis que obraron bien".


Publicar un comentario en la entrada