16 de octubre de 2012

LO QUE ENSEÑA LA IGLESIA EN ESPAÑA SOBRE LOS PARTIDOS NACIONALISTAS

El pasado 3 de Octubre, la Conferencia de los Obispos españoles ha realizado una declaración titulada ANTE LA CRISIS, SOLIDARIDAD. En ella se tocan varios puntos. Acerca de los nacionalismos en España, este es el criterio de la Iglesia en España:

Reconociendo, en principio, la legitimidad de las posturas nacionalistas verdaderamente cuidadosas del bien común, se hacía allí una llamada a la responsabilidad respecto del bien común de toda España que hoy es necesario recordar. Ninguno de los pueblos o regiones que forman parte del Estado español podría entenderse, tal y como es hoy, si no hubiera formado parte de la larga historia de unidad cultural y política de esa antigua nación que es España. Propuestas políticas encaminadas a la desintegración unilateral de esta unidad nos causan una gran inquietud. Por el contrario, exhortamos encarecidamente al diálogo entre todos los interlocutores políticos y sociales. Se debe preservar el bien de la unidad, al mismo tiempo que el de la rica diversidad de los pueblos de España. 



Ya en 2009, realizó una declaración ANTE LA CRISIS MORAL Y ECONÓMICA de España. En dicho documento, se puede leer el punto 6. Los nacionalismos y sus exigencias morales.




A modo de resumen diré que el documento afirma lo siguiente:
No todos los nacionalismos son iguales. Unos son independentistas
y otros no lo son. Unos incorporan doctrinas más o menos liberales y otros se inspiran en filosofías más o menos marxistas.
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La unidad histórica y cultural de España puede ser manifestada y administrada de muy
diferentes maneras. La Iglesia no tiene nada que decir acerca de las diversas fórmulas políticas posibles. Son los dirigentes políticos y, en último término, los ciudadanos, mediante el ejercicio del voto, previa información completa, transparente y veraz, quienes tienen que elegir la forma concreta del ordenamiento jurídico político más conveniente. Ninguna fórmula política tiene carácter absoluto; ningún cambio podrá tampoco resolver automáticamente los problemas que puedan existir 

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La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por métodos democráticos, pretendan modificar la unidad política de España. Pero enseña también que, en este caso, como en cualquier otro, las propuestas nacionalistas deben ser justificadas con referencia al bien común de toda la población directa o indirectamente afectada.

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nos sentimos autorizados a rogar a todos nuestros conciudadanos que tengan en cuenta todos los aspectos de la cuestión, procurando un reforzamiento de las motivaciones éticas, inspiradas en la solidaridad más que en los propios intereses. Nos sirven de ayuda las palabras del Papa Juan Pablo II a los Obispos italianos: “Es preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada” por parte de todos. Hay que evitar los riesgos evidentes de manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública en favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideológicas. 

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Por último la Iglesia nos dice a los católicos, esto:

Animamos a los católicos españoles a ejercer sus derechos políticos
participando activamente en estas cuestiones, teniendo en cuenta los criterios y sugerencias de la
moral social católica, garantía de libertad, justicia y solidaridad para todos.
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