28 de diciembre de 2011

La Ortorexia: “comer saludable te puede matar”

Cuando la obsesión por comer sano se lleva al extremo, se cae en las redes de un nuevo trastorno alimentario conocido como ortorexia

La alimentación saludable está de moda, y aunque parezca paradójico, el comer saludable puede ser perjudicial para la salud cuando se convierte en una obsesión que ha sido denominada Ortorexia, palabra que se deriva del griego orthos (correcto) y orexis (apetito).

Dicho término fue acuñado a finales de los noventas, por Steven Bratman, un médico practicante de la medicina alternativa, para referirse a una patología en la que las personas evitan los alimentos que consideran “impuros”, acarreando con ello serias deficiencias nutricionales e incluso muerte por inanición.

La ortorexia es una patología con mayor incidencia en las sociedades occidentales. Sus precedentes incluyen: el culto al cuerpo, la obsesión por las dietas y el temor a la comida tratada con productos artificiales.

Los grupos más vulnerables a padecerla son las mujeres, los adolescentes y quienes practican deportes como el culturismo o el atletismo, y cuidan mucho de la imagen corporal.

Los ortoréxicos se centran casi exclusivamente en lo que comen. Viven obsesionados con la ingesta de productos orgánicos, probióticos, sin grasa, cultivados ecológicamente y sin sustancias artificiales. No importa el precio que tengan que pagar por ellos o las distancias a recorrer para conseguirlos.

La obsesión por comer sano lleva también a estas personas a preocuparse por la forma en que se prepara la comida y los recipientes que se utilizan para cocinarlos. Dedican mucho tiempo a la planificación de los menús y a la preparación de los alimentos.

Mientras los anoréxicos y bulímicos se preocupan por la cantidad de comida que consumen, los ortoréxicos se obsesionan con la calidad de la misma.

La ortorexia interfiere negativamente en la salud y la vida social. Estas personas prefieren pasar hambre por largos periodos de tiempo, a comer alimentos que como decíamos anteriormente, consideran “impuros”; dejan de ir a restaurantes, rechazan la comida rápida y no frecuentan la casa de familiares y amigos, por temor a los alimentos que puedan llegar a ingerir.

La ortorexia impone fuertes restricciones alimentarias que repercuten directamente en la salud de estas personas, produciéndoles carencias de vitaminas, anemia, falta de energía, y enfermedades como hipotensión y osteoporosis.

Aunque la ortorexia es una patología relativamente nueva, que surgió con el “boom” de la comida saludable, existen actualmente criterios básicos para poder diagnosticarla. Entre ellos podemos mencionar los siguientes: 1)Se dedica más de 3 horas al día a pensar en la dieta sana; 2) Hay más preocupación por la calidad de los alimentos, que por el placer de consumirlos; hay una disminución de la calidad de vida conforme aumenta la pseudo-calidad de la alimentación; se presentan sentimientos de culpabilidad cuando no se cumple con las convicciones dietéticas, lo cual lleva a castigos con dietas y ayunos severos; se planifica excesivamente lo que comerá al día siguiente y se produce un aislamiento social provocado por el tipo de alimentación que se sigue.

La dieta de los ortoréxicos excluye: carne, grasas, alimentos cultivados con pesticidas o herbicidas y toda sustancia artificial que puede dañar el organismo.

La ortorexia necesita un tratamiento multidisciplinario que combine la terapia psiquiátrica y farmacológica. Entre más temprano se haga el diagnóstico, mejor será el pronóstico de la enfermedad.

Fuente: salud.com

La Ortorexia es la obsesión por comer saludable, es un trastorno alimentario, que junto con la bulimia y la anorexia es una patología en el orden alimenticio.
La ortorexia puede interferir negativamente en la vida de la persona que la padece. Generalmente, las personas que padecen dicha patología prefieren pasar hambre (incluso por largos periodos de tiempo), a comer alimentos que (a su parecer) son “impuros”, es decir, alimentos con altos contenidos de aditivos, grasas, etc., pudiendo dejar de ir a restaurantes, comida rápida o fast food, e incluso a casa de familiares y amigos por el simple temor de los alimentos que puedan llegar a ingerir.
Las personas con ortorexia, se imponen fuertes restricciones de alimentos, lo cual repercute directamente en su salud, produciéndoles hipotensión y carencias de vitaminas y calcio (osteoporosis).

Síntomas

Aunque aún no se tienen suficientemente contrastados los síntomas, ya se tienen ciertos criterios básicos para poder diagnosticar (o catalogar) a un individuo como ortoréxico; siendo estos:
  • Dedicar más de 3 horas al día a pensar en su dieta sana.
  • Preocuparse más por la calidad de los alimentos que del placer de consumirlos.
  • Disminución de su calidad de vida conforme aumenta la pseudocalidad de su alimentación.
  • Sentimientos de culpabilidad cuando no cumple con sus convicciones dietéticas.
  • Planificación excesiva de lo que comerá al día siguiente.
  • Aislamiento social provocado por su tipo de alimentación.
La respuesta afirmativa a estas y otras cuestiones similares permitirían diagnosticar la ortorexia nerviosa y sus grados.
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