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25 de diciembre de 2011

Habla el Jefe del Estado, su Majestad el Rey Don Juan Carlos I (1ª PARTE)


Les pongo aquí la primera parte del discurso de Navidad ofrecido por el Jefe del Estado, ante las cámaras de televisión y emisoras de radio españolas. Señalo con negrita, partes que me gustan, y comento en rojo, al respecto.

Buenas noches. En Nochebuena, como cada año, me dirijo a todos vosotros para transmitiros mis mejores deseos de paz y felicidad.
Al término de este año difícil y complicado para todos, quiero hablaros con sinceridad y realismo, sin rehuir los problemas que nos aquejan como sociedad.
Quiero hacerlo con la confianza y el optimismo que me inspiran las virtudes del pueblo español, al que quiero con todo mi corazón y al que a lo largo de estos treinta y seis años de reinado he aprendido a conocer a fondo y a admirar con orgullo.
Llevamos varios años sumidos en una severa crisis económica y financiera cuyas causas complejas no son siempre fáciles de entender, pero cuyos efectos negativos son para todos evidentes. Para muchos, tristemente demasiado evidentes por su dureza.
Es una crisis que está llamada seguramente a modificar hábitos y comportamientos económicos y sociales.
Si España ha alcanzado en los últimos decenios las más altas cotas de progreso y bienestar de su historia, ahora hemos de saber reconocer con humildad cuáles han sido los comportamientos en los que, como individuos y como grupo, hayamos podido equivocarnos.

A mi juicio, Majestad, una de las cosas en las que el pueblo español se ha equivocado es en la pérdida de los valores cristianos de la sociedad. La secularización, el laicismo, que a mi juicio también conducen al pueblo a la situación actual.


Sólo a partir de este reconocimiento, y con los mejores valores de nuestra sociedad por delante, podremos comenzar a superar esta crisis.

Por eso le digo, Majestad, que si la sociedad española ha perdido sus mejores valores, y se han convertido o se están convirtiendo en los peores valores, será un obstáculo.

Será necesario para ello un planteamiento global, un enfoque de conjunto cuyas líneas maestras y medidas concretas corresponde diseñar, desarrollar y aplicar a los responsables políticos y a los agentes económicos y sociales.
En este ámbito a mí me corresponde, como Jefe del Estado, animar a esas instancias a trabajar sumando voluntades, no restándolas; acercando posiciones, no distanciándolas; buscando avenencias, no rechazándolas. Animarles a trabajar con diálogo y altura de miras, con rigor y convicción.


Completamente de acuerdo, Majestad. Usted manifiesta una loable intención, pero difícil de llevar a la práctica, por la IRRESPONSABILIDAD de quienes tenían que ser conscientes que sin UNIDAD una nación se viene abajo. El peligro de los separatismos y nacionalismos, Majestad, el cada uno buscando lo suyo, y no lo común, ESPAÑA. ¿Que puede hacer usted? Sólo manifestar la intención buena, porque la constitución no le da poder para más.

Sé, sabemos todos, que el camino de la recuperación no será corto ni tampoco fácil, que exigirá sacrificios.
Por eso resulta tan importante que la sociedad en su conjunto asuma la trascendencia del momento y sepa responder a los desafíos de una situación tan difícil como la que vivimos con el necesario realismo, pero también con mucha generosidad, con mucha solidaridad hacia quienes por sus circunstancias económicas o familiares son más vulnerables.

Majestad, esto me parece justo y realista. El problema es que al haber perdido los valores cristianos de nuestra Patria en mucha parte de la sociedad, la visión de conjunto a quedado reducida y tocada de muerte. Veremos cuando el nuevo Gobierno tome las primeras medidas duras, como responde la sociedad española, y si los partidos políticos no hacen lo de siempre. Usar la situación para atacar al gobierno en vez de aunar voluntades.
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