27 de diciembre de 2011

El 24 de Diciembre y la muerte digna de mi abuela

Mi abuela Josefa y mi abuelo Manuel en la década de los 90.

Mi abuela ya está gozando de la dicha del Señor en el país de la vida
Era el día de Nochebuena, y este año iba a ser especial. El Señor decidió llamar al cielo ese día a mi abuela Josefa. Mi última abuela con vida en este mundo. Tenía 93 años. Una vida larga. El día antes al enterarme que estaba mal, decidí ir a visitarla. Yo creo que me reconoció. Le dije que me apretara la mano y lo hizo unos instantes. Le enseñé mi crucifijo que llevo en el pecho que tantas veces besara cuando me veía llegar o me despedía, con el ánimo de decirle que no estaba sola y que tuviera confianza en Jesucristo, nuestro Salvador. Le hice la señal de la cruz en su frente, y le di varios besos. Al ir por la calle, pensaba en la esperanza de que se recuperara, pero también comencé a pedirle al Señor que tal vez sería ya la hora de que se la llevara al cielo y evitarle el sufrimiento que hubiera tenido que padecer, ya que tuvieron que ponerle un tubo para alimentarla y habría que amarrarle las manos para que no se lo quitara. Yo presencié aquella intervención difícil, y rezaba para que no sufriera. Pensé que eso ya era demasiado, y pedí a Dios que si iba a ser así, que se la llevara pronto. La muerte digna es cuando Dios te llama, y tu te vas. Y así fue. Mi abuela se fue sin sufrimiento porque se quedó dormida, y estuvo dormida más de un día. Tiempo necesario para que algunos de sus hijos pudieran llegar para verla por última vez. Que bueno es Dios. A las 16:30 del día de Nochebuena, dejó de respirar, y pasó al banquete del Señor, en el cielo. Ayer fue su Funeral, y fue una ocasión para que toda la familia se reuniera. No fue una Misa más. Algo ocurrió. Todo salió muy bien. Fue una muerte digna, al igual que lo fue la de su marido, mi abuelo Manuel, que también se fue al cielo de repente una mañana, sin dolor. Bendito sea Dios.

Este es un video casero de mi abuela en el año 2000. Años después iría perdiendo el habla, a medida que fue cumpliendo años.
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