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4 de noviembre de 2011

El buen pastor, el asalariado, el lobo y el cuidador de las ovejas


EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN, CAP. 10

El buen pastor es aquel que DA SU VIDA por las ovejas. El buen Pastor en el Evangelio según San Juan es Jesuscristo. (V.11)

El es el que da la vida por sus ovejas, y va a buscarlas al corral. Las llama a cada una por su nombre, porque las conoce y entonces las saca del corral y comienzan a caminar seguras detrás de el, porque las ovejas reconocen la voz del buen pastor. Las ha sacado a todas del corral. No se ha olvidado de ninguna, porque conoce a sus ovejas. Las ovejas no siguen voces de extraños, sino sólo del pastor. Las ovejas huyen si ven que la voz no es la de su pastor.(V.2-5)

La puerta del corral puede ser penetrada por ladrones y personas malas que vienen a robar las ovejas. El ladrón sólo viene a robar, matar, destruir...(V.1)

La puerta del corral es Jesucristo. Para entrar por la puerta que da al corral tienes que entrar por medio de Jesucristo. Tienes que estar en Cristo. Tienes que pasar por Cristo. Pero el ladrón y el malo ve la puerta, y entonces trata de entrar por otro lugar para hacer su trabajo. Es ahí donde se puede distinguir desde primera hora si es o no es un buen pastor. Si no actúa como actuaría Cristo con sus ovejas, entonces es un ladrón y malhechor que viene a robar, matar y destruir. Los que conocen a Cristo lo distinguirán. Los que no le conocen, caerán en sus malas manos. (V.7)

La puerta del corral está cerrada, y afuera hay un cuidador que guarda la puerta para que no entren ladrones a robar. El cuidador está cuidando de que las ovejas del pastor sigan dentro y nadie penetre en el corral. (V.3)

Seguir al pastor bueno equivale a tener alimento, a estar a salvo. Tener vida plena. Las ovejas son felices con su pastor. Sin embargo, el malo les llevará a donde no hay alimento. Las pondrá en peligro, su vida no se será plena, no habrá felicidad, y su destino es la muerte por inanición y maltrato. (v.9-10)

El pastor malo no es pastor. Es un asalariado, es decir uno al que sólo le interesa el salario. Al buen pastor le interesa la vida de sus ovejas. El asalariado es el ladrón que viene a robar, matar y destruir a las ovejas, el que ha entrado por otro lado, y no por la puerta del corral, porque en la puerta estaba el cuidador y para que no le viera tenía que saltar por otro lado.

El asalariado es aquel que no tiene vocación de pastor, y que lo único que persigue es su salario. El salario no es sólo el dinero. Pueden ser también otras cosas que obtiene a cambio de haber sido contratado. Hay otro peor que el asalariado. El lobo. El lobo es el diablo.

El lobo tiene hambre y va a buscar a las ovejas. El buen pastor las protege del lobo porque es su oficio, y el lobo no se acerca porque conoce al pastor y sabe que luchará por sus ovejas.

Pero al asalariado no le importan las ovejas, y cuando ve venir al lobo las dispersa y huye dejando a las ovejas a merced del lobo. A el sólo le interesa su salario, las ovejas no le importan (V. 13)


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Yo he conocido en estos años dos buenos pastores. Lo que no quiere decir que no haya más. Pero esos son los que yo he conocido.

El mal pastor entonces será aquel que SE DESPREOCUPA de sus ovejas, el que cuando se le va una, ni se inmuta. Le da igual.


HE AQUÍ EL TEXTO ÍNTEGRO DEL EVANGELIO

1. «En verdad les digo: El que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino que salta por algún otro lado, ése es un ladrón y un salteador.
2. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.
3. El cuidador le abre y las ovejas escuchan su voz; llama por su nombre a cada una de sus ovejas y las saca fuera.
4. Cuando ha sacado todas sus ovejas, empieza a caminar delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz.
5. A otro no lo seguirían, sino que huirían de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
6. Jesús usó esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.
7. Jesús, pues, tomó de nuevo la palabra: En verdad les digo que yo soy la puerta de las ovejas.
8. Todos los que han venido eran ladrones y malhechores, y las ovejas no les hicieron caso.
9. Yo soy la puerta: el que entre por mí estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará alimento.
10. El ladrón sólo viene a robar, matar y destruir, mientras que yo he venido para que tengan vida y la tengan en plenitud.
11. Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.
12. No así el asalariado, que no es el pastor ni las ovejas son suyas. Cuando ve venir al lobo, huye abandonando las ovejas, y el lobo las agarra y las dispersa.
13. A él sólo le interesa su salario y no le importan nada las ovejas.
14. Yo soy el Buen Pastor y conozco los míos como los mios me conocen a mí,
15. lo mismo que el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Y yo doy mi vida por las ovejas.
16. Tengo otras ovejas que no son de este corral. A esas también las llevaré; escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño con un solo pastor.
17. El Padre me ama porque yo doy mi vida para retomarla de nuevo.
18. Nadie me la quita, sino que yo mismo la entrego. En mis manos está el entregarla y el recobrarla: éste es el mandato que recibí de mi Padre.»
19. Nuevamente se dividieron los judíos a causa de estas palabras.
20. Algunos decían: «Es víctima de un espíritu malo y habla locuras; ¿para qué escucharlo?»
21. Pero otros decían: «Un endemoniado no habla de esta manera. ¿Puede acaso un demonio abrir los ojos de los ciegos?»
22. Era invierno y en Jerusalén se celebraba la fiesta de la Dedicación del Templo.
23. Jesús se paseaba en el Templo, por el pórtico de Salomón,
24. cuando los judíos lo rodearon y le dijeron: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo claramente.»
25. Jesús les respondió: «Ya se lo he dicho, pero ustedes no creen. Las obras que hago en el nombre de mi Padre manifiestan quién soy yo,
26. pero ustedes no creen porque no son ovejas mías.
27. Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco. Ellas me siguen,
28. y yo les doy vida eterna. Nunca perecerán y nadie las arrebatará jamás de mi mano.
29. Aquello que el Padre me ha dado es más fuerte que todo, y nadie puede arrebatarlo de la mano de mi Padre.
30. Yo y el Padre somos una sola cosa.»
31. Entonces los judíos tomaron de nuevo piedras para tirárselas.
32. Jesús les dijo: «He hecho delante de ustedes muchas obras hermosas que procedían del Padre; ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?»
33. Los judíos respondieron: «No te apedreamos por algo hermoso que hayas hecho, sino por insultar a Dios; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.»
34. Jesús les contestó: «¿No está escrito en la Ley de ustedes: Yo he dicho que son dioses?
35. No se puede cambiar la Escritura, y en ese lugar llama dioses a los que recibieron esta palabra de Dios.
36. Y yo, que fui consagrado y enviado al mundo por el Padre, ¿estaría insultando a Dios al decir que soy el Hijo de Dios?
37. Si yo no hago las obras del Padre, no me crean.
38. Pero si las hago, si no me creen a mí, crean a esas obras, para que sepan y reconozcan que el Padre está en mí y yo en el Padre.»
39. Otra vez quisieron llevarlo preso, pero Jesús se les escapó de las manos.
40. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba al principio, y se quedó allí.
41. Mucha gente acudió a él, y decían: «Juan no hizo ninguna señal milagrosa, pero todo lo que dijo de éste era verdad.»
42. Y muchos creyeron en él en ese lugar.
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