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15 de octubre de 2011

De protestante a católico

Vale Ana Mari. Has conseguido que hable del tema. Tengo mucho que decir.

Yo ya te he contado, pero nuestros lectores no saben, que yo cuando fuí buscando a Dios, que es el punto principal de mi etapa protestante, algo en mi interior me hacía "protegerte" a ti. Por eso, nunca te invité a asistir a una iglesia evangélica de las que yo pisaba entre el 2000 y el 2003.

Hoy me atrevería a decir, que Dios no lo permitió. En cambio para yo tener el encuentro con El que me ha traido hasta aquí, tuve que dar esos pasos.

Todo contribuye al bien, para los que aman a Dios.

A ti, el Señor se valió de su imagen en la advocación de JESÚS CAUTIVO para retener tu curiosidad de acompañarme en la aventura. Aunque es cierto que lo compartimos en casa, y yo te fui introduciendo en las dudas primero, y en las certezas después.

Mientras tu dormias, muchas mañanas me levantaba bien temprano, y me sentaba junto a la ventana, con el fresco del inicio del día. Amaba a Dios y le buscaba ardientemente entre las páginas de la Biblia. Oraba y buscaba. Como disfruté aquellos días de búsqueda. Era muy feliz. El Señor estaba conmigo. No puede ser de otra forma.

Luego cuando te levantabas, yo te compartía mis descubrimientos. ¿Te acuerdas? Me ponía en pie delante tuya como el que da un sermón, como un maestro que explica a los alumnos, y los dos vibrábamos leyendo las Escrituras. Entonces algo me decía en mi interior que me estaba "entrenando" para algo que vendría después, pero que yo no sabía.

Tu y yo sabemos los dones que Dios me ha regalado.

Hoy me estoy olvidando un poco del tema de los protestantes, por varias razones que contaré otro día.

Pero tu te estás encargando de recordarmelo, y haces bien, pues como San Pablo (nombre de la Iglesia donde está tu CAUTIVO), yo tengo una tarea que hacer, porque mi testimonio puede ayudar mucho a tantas personas que hoy están fuera de la Iglesia Católica.

¿Te acuerdas que cuando regresamos a la Iglesia Católica, buscaba mi sitio y no lo encontraba?

Tenía una idea fija. Eso lo contaré otro día.

Hoy parece que esa idea que tenía allá por el 2005, parece que va tomando forma de un modo misterioso que me lleva hacia delante.

Lo que ayer hice en la reunión del 2º viernes, no es muy diferente de lo que hacíamos tu y yo en aquellos años. Hablar de Dios con pasión, y estoy convencido que mi hablar no deja a nadie indiferente, y es que yo no pretendo hablar con humana sabiduría, sino dando muestras del poder de Dios.

Y esto me recuerda esta Escritura:

y ni mi palabra ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de humana
sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra
fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de
Dios.


(1 Co 2, 4-5)

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