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30 de octubre de 2011

¿Castigo?

Ayer no pasaron cosas de mi agrado.

Por primera vez, que yo recuerde, una transmisión que teníamos que hacer en Málaga para Radio María, no salió adelante. La persona designada para tal misión como responsable de la misma, no se presentó, no avisó, no ha podido contactar nadie con el desde hace 2-3 días. A estas horas desconozco el motivo, pero sea cual sea, no lo entiendo. Llegué a pensar que le había pasado algo malo, un accidente o algo así, pero afortunadamente no ha sido eso. Los otros tres voluntarios pasaron una tarde muy mala, sin saber que hacer. Una cuarta voluntaria implicada, desde su casa haciendo gestiones telefónica. Conmigo no se podía contactar, porque estaba realizando otro servicio, además ya anuncié que no iba a estar presente en esta ocasión de antemano, así que mi ausencia estaba justificada.

La mañana se la dediqué por entero a Radio María. Preparando el próximo programa, y realizando algunas tareas del responsable, que no llegué a terminar por falta de tiempo.

Luego por la tarde-noche, me encontré por sorpresa con un amigo que hacía tiempo que no veía. Antonio, el de la barba. Sabía que pronto o más tarde me podría volver a encontrar con el, pero realmente no sabía el cuando. Nos dimos un abrazo, creo que sincero. Hablamos unos minutos, y le dije que me tenía que marchar.

Previamente a este encuentro había pedido a P.P que si me concedía un minuto, pero me dijo que tenía prisa. Así que como no me dejó hablar, le entregué el libro de San Francisco Javier que había pedido prestado a P.N hacía sólo dos días, ya que al parecer no me estaba permitido subir a donde estaba el libro, ni a ver a P.C.

Es genial. Ahora cada vez que de un paso tendré que preguntar primero si me está permitido o no, porque lo que pasa con estas cosas, es que uno no sabe si tu gusto por ayudar a los demás, algunos lo ven como querer ser el primero de no se que fila.

Y si no han entendido algo de esta entrada, no se preocupen. En esta ocasión, como en otras, escribo sólo para mi, aunque los lectores se puedan haber sumado.

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