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27 de junio de 2011

Archicofradía Sacramental de Pasión de Málaga - Vivencias personales (3ª parte y fin de la historia))



Después de los primeros meses bastante novedosos y llenos de emociones y vivencias, me dí cuenta que algo no encajaba conmigo. No es una crítica, pero nos sentíamos bastante extraños entre hermanos. Poco calor humano. La persona que nos favoreció al principio, comenzó a distanciarse de nosotros, y un hecho inesperado me afectó profundamente hasta el punto de entrar en una crisis de ansiedad. Enfermé hasta el punto de necesitar ayuda médica. Pero hasta llegar a ese punto máximo, aún viviríamos un nuevo Lunes Santo y una salida procesional, donde yo decidí voluntariamente ir detrás del trono del Señor, llevando una cruz sobre mis hombros.

ESTO LO ESCRIBÍ EN MI DIARIO PERSONAL AL DÍA SIGUIENTE DE LA SALIDA PROCESIONAL:

Realicé la estación de penitencia. Estoy satisfecho conmigo mismo. Cumplí el objetivo. Hacer penitencia y oración durante la tarde del lunes santo. Llevé la cruz de Cristo y fuí detrás del trono. Desde ese puesto, dí testimonio de mi fe en Cristo por las calles de Málaga por segundo año. Me emocioné en algunos momentos del recorrido cuando me acordaba de las personas por las que iba rezando. Sufrí en algunos momentos por el peso y el cansancio. A veces el dolor. A veces, cuando la marea de gente, los olores de los restaurantes, bares y puestos de venta me causaban estupor clavaba mi mirada con dificultad por el cansancio sobre la espalda de Jesús de la Pasión, aunque apenas le podía ver. Me agradó poder dar la mano a algunos niños, y metido en el papel de Cristo con la cruz, los bendije y le rogué a Dios por ellos.

He tenido la ocasión de vivir la Semana Santa desde fuera, y desde dentro. Cuando la he vivido desde fuera, la he vivido con la mayor devoción posible. Cuando me ha tocado desde dentro, lo mismo. Para mi la Semana Santa nunca ha sido un espectáculo ni una tradición cultural, aunque para muchos sea sólo esto. Salir en un procesión no es ir a pasearse por Málaga, a vacilar de fuerza, a alardear de bonito.

La Misa de Nazarenos, también se lo que es, desde ahora. Una Misa diferente. Algunos tendrán que reflexionar si lo creen conveniente, sobre como evitar la vergüenza de que un Sacerdote tenga que llamar la atención de la forma que lo hizo (y yo le aplaudo con fuerza)

Cada uno es responsable de la parte que le toca. Yo soy resposable de lo mio. Lo mío era, comportarme lo mejor posible, y hacer las cosas como dijo Don Federico Cortés durante la Misa. "Si no tienes espíritu de penitencia, no vale para nada". "Si vas a pasearte por Málaga, la estación de penitencia no habrá servido de nada". También se dijo, que para obtener las indulgencias de la Bendición Papal, es preciso cumplir tres condiciones. Me parecen justas. Una de ellas, es "no tener ningún afecto al pecado, incluido el pecado venial". A los que no quieran cumplir esto, no se les debería permitir estar en una cofradía. Dios nos juzgará a cada uno individualmente.Es mi opinión. Pero no es mi guerra. No considero que este sea mi campo dentro de mi vida cristiana, y no creo que pueda aportar mucho más de lo que he hecho hasta ahora. Aún admitiendo que estar en la cofradía me podría aportar cosas positivas, veo algunas cosas que pienso que me pueden perjudicar espiritualmente, según he visto.

Tarea difícil la de los responsables de la Archicofradía de Pasión, en un tiempo este en el que se admite casi todo y casi todo vale, pero como no estén los ojos atentos a lo esencial y los oidos abiertos a lo importante, esto empeorará aún más, antes de mejorar. Y los enemigos de Cristo si están atentos a nuestros fallos.
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Pocas semanas después, solicitamos nuestra baja de la cofradía, situación esta que también me creó mucha angustia y dolor, ya que en cierto modo fue una salida traumática. Vivimos ciertas situaciones inexplicables para nosotros que nos hicieron finalmente tomar la decisión. Luego, hubo un intento de rectificar por nuestra parte, pero tras un nuevo incidente inexplicable vimos claro que aquel no era nuestro sitio. Que habíamos cumplido una etapa, y que ahora tocaba digerir los momentos dolorosos y sólo ahora, después de varios años, soy capaz de traer a mi memoria todo esto, que forma parte de un capítulo de mi vida, al que estoy también a Dios agradecido. Y a la Archicofradía de Pasión, ¿que decir? Pues le escribí una carta al Hermano Mayor, que nunca fue contestada. Les deseo lo mejor. Sobre todo que su hermandad aumente en cantidad y calidad, y que pongan su mira en Cristo, en vivir cada día la novedad del Evangelio, y que den testimonio de su fe, y que el Señor les premie todo el bien que hagan en sus vidas.


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