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7 de noviembre de 2009

Mozart malos momentos en París - El Concierto para flauta y arpa -



El concierto para flauta, arpa y orquesta fue escrita por Mozart en su visita a París en 1778. No fue aquel un periodo feliz, como se desprende de una carta de Mozart a su padre.

"No puedes imaginar lo terríblemente que lo estoy pasando
aquí. Todo marcha
muy despacio, y hasta que uno no es bién conocido no puede
hacerse nada en
materia de composición".

Mozart, fue tratado con desden por la duquesa de Chabot, quién le ignoraba virtualmente mientras el entretenía a ella y a sus amistades en las reuniones. El duque de Guines no le pagó varios encargos que le había ordenado. Le Gros, director de los conciertos espirituales le solicitó piezas que luego ni usó ni llegó a pagar.

Reririéndose al concierto para flauta, arpa y orquesta compuestas en ese periodo, Mozart escribe a su padre:

"Creo que ya te he contado que el duque de Guines toca la flauta
incomparablemente, y su hija, a la que doy clases de composición, toca el arpa
"magnifique": ella tiene un enorme talento, incluso genio, una incomparable
memoria, sintiendo con el corazón cada obra que interpreta, y conoce realmente
doscientas de ellas".

Fue para esta pareja de intérpretes para quienes Mozart escribió este concierto. A pesar de los dones que decía encontrar en la hija del duque, la parte solista que le correspondía fue escrita de un modo razonablemente sencillo: Mozart, en cualquier caso, consideraba el arpa como una especie limitada de instrumento de teclado. Tampoco estaba muy enamorado de la flauta. Sin embargo triunfa sobre estas dudas y limitaciones en esta obra de gran riqueza melódica. La orquesta es pequeña, a fin de permitir a los dos instrumentos solistas destacarse y ser interpretados oponiéndose uno al otro.



Tal como Alfred Einstein sugier en su libro sobre Mozart, el Andantino parece una decorativa y refinada pintura de Boucher y, al igual que una obra de este pintor, habría sido ideal como adorno para un salón de sociedad. No aparecen emociones más profundas, pero el sentimiento está constantemente comprometido.


El Rondeu en estilo Gavotte es quizás el movimiento en el que las posibilidades de colorido de los instrumentos solistas, se muestran de un modo prominente. Mozart escribió las cadenzas (en la carta antes mencionada describe con viveza la inocencia de la intérprete de arpa, en cuestiones de composición), pero se han perdido.




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