28 de febrero de 2008

ZAPATERO es el que quiere TENSIÓN Y DRAMATISMO

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¿Quién quiere crispación? El propio Zapatero se delata por un micrófono no apagado ante Iñaqui Gabilondo. ¿Sientes España? VOTA PP


¿Es bíblico guardar el sábado?

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Los adventistas del séptimo día piensan que los católicos estamos equivocados, y que según la Biblia, no cumplimos el mandamiento de guardar el Sábado, y lo hemos cambiado por el Domingo. Piensan que estamos adulterando la Palabra de Dios.

Hay que decir que ellos no se dan cuenta, que al ser tan escrupulosos en la observancia del Sábado, están haciendo lo mismo que hacían los fariseos, y que podemos encontrar en los Evangelios, por ejemplo.

No comprenden lo que es la «libertad de espíritu» con que Jesús hablaba del día sábado. Además los adventistas estudian la Biblia, pero tomando textos aislados, y por tanto fuera del contexto, y no tienen en cuenta que la Revelación Divina se efectua en la Biblia, de forma progresiva. No entender esto, propicia el que no s entienda lo que quiere decir la Biblia en muchos pasajes.
No se puede interpretar un pasaje de la Biblia, sin tener en cuenta TODO lo que dice la Biblia.





1. ¿Qué nos enseña el A. T. acerca del día sábado?
La palabra «Sabat» (sábado) significa «descanso» «reposo» o «cesación.» Es decir, que «sábado» significa simplemente «un tiempo de descanso» y no tiene originalmente ningún significado como «el séptimo día de la semana»

De hecho se emplea en la Biblia la palabra «sábado» con diversas significaciones. A veces significa «un reposo» de un día (Ex. 20,10). Otras veces este reposo es de «un año» (Lev. 25,4). Alguna vez indica también un período de 70 años (2 Crón. 36, 21).

Ahora bien, ¿de dónde viene el día sábado como séptimo día consagrado a Dios?

Leemos la Biblia: «Así fueron hechos el cielo y la tierra y todo lo que hay en ellos. Dios terminó su trabajo el séptimo día, y descansó en este día de todo lo que había hecho. Bendijo Dios el séptimo día y lo hizo santo porque ese día El descansó de todo su trabajo de creación». (Gén. 2, 2-3)

«En seis días Yavé hizo el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto hay en ellos, pero el séptimo día Yavé descansó, y por eso bendijo el sábado y lo hizo sagrado». (Ex. 20, 11).

«Seis días trabajarás y harás tus obras, pero el séptimo es sábado de Yavé tu Dios» (Deut. 5, 13-14).

Nos damos cuenta de que en estos textos la palabra «sábado» (descanso) tiene para los israelitas del Antiguo Testamento un nuevo sentido, un sentido religioso. El sábado les recordaba la creación de Dios en seis días con su descanso en el Séptimo día; este último día es consagrado a Dios. Y el hombre también con su trabajo imita la actividad de Dios Creador y con su «descanso» («sabat») del séptimo día el hombre imita el reposo sagrado de Dios. (Ex. 31, 13).

Así el día sábado se convirtió para los israelitas en una señal, en una de sus prácticas más típicas e importantes. Esta señal del día sábado y la circuncisión eran características mediante las cuales el pueblo de Israel se distinguía de los otros pueblos que lo rodeaban. Y durante toda la historia del A.T. el pueblo de Israel guardó fidelidad a estas dos señales.

Con el tiempo la práctica del reposo del sábado fue asumida por la ley judía en forma muy estricta, con 39 prohibiciones de trabajo: prohibición de recoger leña (Núm. 15, 32); prohibición de preparar alimentos (Ex. 16, 23); prohibición de encender fuego (Ex. 35, 3); etc. Poco a poco la práctica del reposo del sábado se convirtió en una observancia escrupulosa e hipócrita. Los profetas del A.T. lanzan una dura crítica contra la práctica legalista del sábado que ha convertido a los israelitas en un pueblo sin devoción interior (Os. 1, 2 y Os. 2, 13).

2. ¿Celebraba Jesús el día sábado?

Jesús no suprime explícitamente la ley del sábado. El, en día sábado, visitaba la sinagoga y aprovechaba la ocasión para anunciar el Evangelio (Lc. 4, 16). Pero Jesús, al igual que los profetas, atacaba el rigorismo formalista de los fariseos y de los maestros de la Ley: «El sábado está hecho para el hombre y no el hombre para el sábado.» (Mc. 2, 27). Para Jesús el deber de la caridad es anterior a la observancia material del reposo; por eso Él hizo varias sanaciones en día sábado, obras prohibidas en este día. (Mc. 3, 1-6; Lc. 14, 1-6; Lc. 6, 1-5). Además Jesús se atribuyó poder sobre el sábado: «el Hijo del hombre es Señor del sábado.» (Mc. 2, 28). En otras palabras, Jesús es dueño del sábado. (Lc. 6, 1-5).

Por supuesto que esta nueva manera de observar el sábado chocó violentamente con la mentalidad legalista de los fariseos. Y éste era uno de los cargos graves contra Jesús (Jn. 5, 9). Pero El estaba consciente de que, haciendo el bien en día sábado, imitaba a su Padre, el cual habiendo reposado el sexto día, al final de la creación, continúa rigiendo el mundo y vivificando a los hombres. «Mi Padre ha trabajado hasta ahora, y yo también trabajo» (Jn. 5-17).

La actitud de Jesús frente al día sábado nos enseña que él actuó con libertad de espíritu frente a esa ley, y nunca consideró la observancia del sábado como algo esencial en su prédica, esto era para Jesús algo menos importante.

Pero Jesús dijo claramente«que no vino a suprimir la ley sino a darle su verdadero significado» (Mt. 5, 17). En su actitud no se trata de cumplir la ley al pie de la letra, sino que promueve una evolución de la ley hacia su perfección.
3. La Resurrección de Jesús.
El argumento fundamental para optar por el día Domingo procede de la Resurrección del Señor. Los cuatro evangelistas concuerdan en que la Resurrección de Cristo tuvo lugar en «el primer día de la semana», que corresponde al día Domingo de ahora. (Mt. 28, 1; Mc. 16, 2; Lc. 24, 1; Jn. 20, 1 y 19). El hecho de la Resurrección de Cristo en el día Domingo para los discípulos era altamente significativo y será desde entonces el centro de la fe cristiana.

Hay dos razones fundamentales para celebrar este día de la Resurrección:

1) Con su Muerte y Resurrección, Jesús comenzó la Nueva Alianza y terminó la Antigua Alianza. Durante la última Cena, Jesús proclamó: «Esta copa es la Alianza Nueva, sellada con mi sangre, que va a ser derramada por ustedes.» (Lc. 22, 20). Los discípulos de Jesús poco a poco se dieron cuenta de que en esta Nueva Alianza la ley de Moisés y sus prácticas tendrían otro sentido.

La Muerte y Resurrección de Cristo significaban también para los primeros cristianos la Nueva Creación, ya que Jesús culminaba su obra precisamente con su Muerte y Resurrección justo en el día Domingo, que será desde entonces «el día del Señor».

Nosotros también hemos recibido la promesa de entrar con Cristo en este reposo (Hbr. 4, 1-16). Entonces, el día Domingo, «el día del Señor», será el verdadero día de descanso, en que los hombres reposarán de sus fatigas a imagen de Dios que reposa de sus trabajos (Hbr. 4, 10 y Apoc. 14, 13).

De ahí en adelante la fe de los cristianos tiene como centro a Cristo Resucitado y Glorificado. Y para ellos era muy lógico celebrar el «Día del Señor» (Domingo) como el «Nuevo día» de la Creación. (Is. 2, 12).

4. La práctica de los primeros cristianos.
Los primeros cristianos siguieron en un principio observando el sábado y aprovechaban las reuniones sabáticas para anunciar el Evangelio en el ambiente judío. (Hch. 13, 14). Pero luego el primer día de la semana (el Domingo) empezó a ser el día del culto de la primitiva Iglesia. «El primer día de la semana, estando nosotros reunidos para partir el pan...» (Hch. 20, 7). Sabemos que «partir el pan» es la expresión antigua para designar la santa Misa o Eucaristía. Es entonces muy claro que los primeros cristianos tenían su reunión litúrgica -la Santa Misa- en el día Domingo, tal como se hace hoy. Escribe Juan, el autor del libro Apocalipsis: «Sucedió que, un día del Señor, quedé bajo el poder del Espíritu Santo» (Ap. 1, 10).

5. ¿Qué nos enseña el apóstol Pablo?

Jesús había dicho: «Yo no vine a terminar con la ley , sino a completar la ley, dándole su última perfección» (Mt. 5, 17). San Pablo en sus cartas desarrolla esta misma idea: «El fin de la ley es Cristo» (Rom. 10, 4). Así para el apóstol la plenitud de la ley no se encuentra en el cumplimiento literal de la ley, sino en la fe en Cristo. Pablo dice que «la ley ha sido nuestro maestro hasta Cristo» (Gal. 3, 24) y con Cristo se inicia la Nueva Alianza (1 Cor. 11, 25).

El apóstol Pablo tuvo sus discusiones acerca del día del Señor. Al comienzo tenía la costumbre de predicar en las sinagogas el día sábado para los judíos, pero cuando le rechazaban sus enseñanzas, él se volvía a los gentiles. En este ambiente no judío, Pablo no daba importancia a las costumbres judías, como la circuncisión, el día sábado, etc. Pablo se reunía con los nuevos creyentes el primer día de la semana, y trasladaban las prácticas que los judíos solían hacer en día sábado, como la colecta de la limosna, al primer día de la semana. (1 Cor. 16, 1-2)

Esta actitud en favor de los gentiles convertidos provocó una fuerte discusión en la Iglesia. Luego, este asunto fue tratado en una reunión en Jerusalén, con los apóstoles y ancianos de esta Iglesia. Ahí tomaron la decisión de no imponer a los gentiles convertidos ninguna carga o práctica judía, salvo lo absolutamente necesario (Hch. 5, 28-29). Con esta decisión quedó abierta la puerta a los gentiles, sin obligarlos a la ley judía. Ahora bien, Pablo escribe a los Colosenses: «Que nadie los moleste a ustedes por lo que comen o beben, o con respecto a días de fiesta, lunas nuevas o días de descanso.» (Col. 2, 16) Además criticó el afán de dar demasiada importancia a ciertos días (sábado), meses, fechas y años (Gál. 4, 10). El siempre recomendó evitar estas polémicas secundarias y dar importancia a la caridad.

6. Consideración final.

No cabe la menor duda de que los primeros cristianos santificaron, descansaron y celebraron el Domingo como «el día del Señor.» Esta práctica tiene pleno fundamento en la Biblia. Respetamos el hecho de que los judíos celebren el sábado en la forma indicada en el Antiguo Testamento (ellos no son una religión cristiana). En cuanto a algunos grupos, como los adventistas, que se dicen ser cristianos, y que defienden la celebración del sábado -no del Domingo- tenemos que decir que no interpretan bien toda la Biblia, ya que se quedan con una práctica judía del A. T. y no siguieron el cumplimiento del N. T. Esto sucede porque interpretan la Biblia en forma literal y parcial, y olvidan que Jesús completó y perfeccionó el A. T.

Los católicos, entonces, estamos en la verdad al celebrar el día Domingo. Para terminar, repito las palabras del apóstol Pablo: «Que nadie les critique por cuestiones de comidas o bebidas o con respecto a días de fiestas, lunas nuevas o días de descanso... Todo esto es sombra de lo venidero» (Col. 2, 16-17).

Me consta que muchos adventistas pasan como obsesionados casa por casa llamando a los católicos a cambiarse de religión por la cuestión del día sábado. ¡Como si esto fuera lo más importante de la Biblia! Y me consta que muchos adventistas al pasar por las casas de los católicos les piden la Biblia y les leen los textos aislados del A. T, donde el Señor llama al pueblo judío a santificar el sábado, y dicen a la gente: «Fíjense, en su misma Biblia católica Dios manda observar el sábado... ¿No ven que ustedes están equivocados?».

Esto es abusar de la Biblia y de la buena fe del pueblo sencillo. Es usar de una verdad a medias para sembrar dudas y perturbar a la gente sencilla. Por eso es conveniente que ustedes, amigos, lean varias veces este tema hasta que se empapen bien de lo que aquí se dice, y cuando pasen los adventistas sepan qué responderles, con caridad sí, pero también con energía y con claridad.

En definitiva, los católicos no hemos quedado petrificados en el Antiguo Testamento ni somos esclavos de frases sacadas de su verdadero contexto. Los católicos aceptamos este evolución querida por Dios entre Antiguo y Nuevo Testamento y aceptamos a Jesús como Amo y Señor de la Historia y tenemos muy claro que la realidad presente deja muy atrás los signos con que fue prefigurada. Es por eso que santificamos el día Domingo.

Cuestionario

¿Qué enseñan con insistencia los Adventistas sobre la observancia del sábado? ¿Qué dice la Biblia en el A. T.? ¿Cómo la Iglesia Católica pasó del Sábado al Domingo? ¿Hay una evolución entre A. T. y N. T? ¿Consideró Jesús la observancia del Sábado como algo esencial? ¿Qué dijo Jesús en Mc. 2, 28? ¿Por qué los católicos observamos el Domingo? ¿Cuál fue la práctica de San Pablo?

Fuente: http://www.aciprensa.com/apologetica/defensafe1.htm#3

26 de febrero de 2008

El primer debate

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Yo no tengo dudas. Me sentí representado por Rajoy en este debate. Incluso me sorprendió al inicio del debate, desde su primera intervención, en la cual no se fue por las ramas, como tal vez hubiera sido previsible para ir calentando motores poco a poco. Pienso que se refirió a casi todos los temas importantes que afectan a los ciudadanos y que afecta a nuestro país, España, y lo hizo con convicción, sobre todo en el tema de la "negociación con ETA", un tema en el que claramente se vio a un candidato socialista incapaz de refutar las afirmaciones del candidato popular. Sólo limitándose a repetir la consigna del guión socialista durante la legislatura, de que el PP ha utilizado de forma partidista el terrorismo. ¿Acaso no es legítimo hablar de un tema que afecta a los españoles? Yo estoy con Rajoy. No se puede apoyar a un gobierno a cualquier precio, y sobre todo cuando el precio es hacer un intento de negociación política con una banda terrorista, y sobre todo no se puede apoyar a un lider político que niega haber negociado primero, y que luego se demuestra lo contrario, y que encima dice no arrepentirse de ello.

No pude evitar sonreirme en algunas ocasiones ante las respuestas de Zapatero, al cual vi muy nervioso al principio del debate, y aún no habían llegado los temas candentes, sobre todo, cuando ante las preguntas concretas de Rajoy, el se iba por las ramas, sacando gráficos y hablando de grandes datos macroeconómicos una y otra vez en parrafadas extensas que no iban a ningún sitio. Vi a un Zapatero siguiendo el guión, sobre todo cuando Rajoy le interpeló hasta dos veces sobre Inmigración, sin que Zapatero" se atreviera" a contestar nada, o tal vez fuera una estrategia prediseñada, no lo se. El caso es que me pareció mal que Zapatero eludiera hablar de Inmigración cuando el tema salió en el debate, y sólo muy al final del bloque se sacó el "bonobús", sin embargo del aumento de la delincuencia, y que hacer para frenar el incremento de inmigrantes ilegales, de eso no habló. Temas capitales.

18 de febrero de 2008

CRISTO, el ÚNICO MEDIADOR

2 comentarios:
Si algún hermano separado de la Iglesia Católica va y te dice que los santos que están en presencia de Dios no pueden interceder con sus oraciones por nosotros, y te cita como argumento el siguiente versículo:

2 Timoteo 2:5
Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús,

Debes saber que a el lo han confundido. Que está en el error y que en el error no se encuentra la verdad.

Tal vez tu, que lees esto, seas un separado de la Iglesia Católica. Tal vez te saliste de la Iglesia, o tal vez creciste fuera de ella. Sea lo que sea, deberías conocer que cuando la Palabra de Dios afirma en este pasaje de la Biblia, que sólo hay un sólo mediador, eso no está anulando a los mediadores/intercesores. Deberías preguntarte primero,

¿De que mediación me está hablando este pasaje?

Cristo es mediador del Nuevo Testamento. La misma Biblia lo responde, por ejemplo en Hebreos 12:24, donde afirma que Jesús es Jesús, mediador de una nueva Alianza.

Es decir,

Por eso es mediador de una nueva Alianza; para que, interviniendo su muerte para remisión de las transgresiones de la primera Alianza, los que han sido llamados reciban la herencia eterna prometida. (Hebreos 9:15)

Jesucristo es Dios y hombre verdadero, y es el único que puede mediar ante el Padre para remisión de nuestros pecados.

Pero los hermanos separados utilizan muy mal las palabras de Pablo en 2 Timoteo 2:5
que afirma que "hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también"

Gran error es usar este texto sacado del contexto, para tratar de convencer a los católicos mal formados de que los santos o la Virgen Madre Santísima de Dios, no pueden interceder/mediar por nosotros con sus oraciones.

Y si el error no se corrije, pues entonces, se convierte en hipocresía, puesto que ellos si creen que los vivos en la tierra puedan mediar/interceder con sus oraciones ante Dios, y entonces no se aplican el versículo del "sólo mediador". Sólo lo aplican para rechazar la comunión de los santos, en la que creemos los católicos, de que de alguna manera sabemos que los santos que ya están en presencia de Dios en el cielo, si pueden mediar/interceder por nosotros, y eso, siendo CRISTO el ÚNICO mediador, es decir, el único por el cual se nos perdonan los pecados.



5 de febrero de 2008

Dios quiere que todos los hombres se salven

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¿hace tiempo que te alejaste de Dios y de la Iglesia? ¿Eres tal vez evangélico o de otro grupo, pero te estás dando cuenta de tu error?

¿No sabes que hacer para regresar?

Muy sencillo. Te contaré el camino por el que yo mismo pasé.

Si crees en Dios, y que su Hijo Amado Jesucristo vino al mundo, murió por tus pecados, resucitó al tercer día de entre los muertos, puedes ser salvo. ¿Cómo?

De momento, te sugiero que hables con el Señor ahí donde estás, y le digas algo así:

Dios mío y Señor mío, perdóname por todas las veces que te ofendí. Quiero volver a ti, quiero tenerte en mi vida, quiero que seas el centro de mi vida, mi Señor y Salvador.

Ten por seguro, que Dios te ama, y que si tus palabras salen del corazón sinceramente, tu oración será aceptada por tu Padre del cielo.

A continuación es conveniente que acudas a alguna Parroquia y te reconcilies con Dios y la Iglesia en el Sacramento de la Confesión. No temas, el sacerdote es ser humano como tu, y conoce perfectamente todas las debilidades que tenemos los seres humanos, y no se extrañará de nada de lo que le cuentes, sino que te comprenderá y estará feliz de darte la absolución de tus pecados en el Nombre de Jesucristo. Cómo es la primera vez en mucho tiempo que confiesas, o tal vez no lo has hecho nunca, no te agobies por esto, y díselo así al sacerdote, el te guiará. Ante todo, confiesa que te alejaste de Dios y de su Iglesia, pero deseas volver a la Casa del Padre, y todas las cosas que tu conciencia te muestre en ese momento. Recuerda que tu y el sacerdote estáis delante del Señor, y que el Sacerdote representa al Señor en ese momento, y que ha sido puesto por El, para darte el consuelo que necesita tu alma.

Una vez hecho esto, podrás tener un verdadero encuentro personal con Cristo, tu Señor y Salvador, presente en la Eucaristía. Asiste a Misa en la primera ocasión que tengas después de haber confesado tus pecados, y comulga el Cuerpo y Sangre de Cristo con alegría, ya que esto es prenda de vida eterna para las almas. Haz de este momento, el momento más especial de tu vida, porque el Señor viene a ti cuando comulgas.

Luego visita la Iglesia con la mayor frecuencia que puedas, busca al sacerdote, y déjate aconsejar, habla con el, para que el te guíe y te oriente de la mejor forma posible para ti en tu nueva vida espiritual con Cristo. Trata de conocer los mandamientos de Dios y que cumplir las enseñanzas de Cristo sean el objetivo de tu vida. Hazte con el Catecismo de la Iglesia, y comienza a fortalecer tu fe, ten cerca siempre la Biblia, porque esta es la Palabra de Dios.

Que Dios te bendiga, te conceda la Paz a tu corazón y seas feliz hermano, quién quiera que seas y vengas de donde vengas.

Nos hemos acostumbrado a improvisar

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Encontré esto del Padre Alberto Linero en la página www.elmanestávivo.com, y me parece muy interesante.

Dice:


Nos hemos acostumbrado a improvisar, a vivir al vaivén de las emociones, a responder de manera primaria a las situaciones que vivimos y nos olvidamos de los objetivos y de los sueños que queremos realizar. Terminamos desenfocados y concentrados en lo que seguramente puede ser circunstancial y accidental. Quien quiere triunfar no puede hacer de las reacciones sanguíneas su modo característico de comportarse. Quien quiere triunfar tiene que ser un auténtico planeador de su vida, un hombre que asertivo que sabe responder con frialdad en los momentos de calentura y que sabe contener las emociones destructivas que emergen de él aún con aparentes justificaciones. Muchos matrimonios se acaban por esa improvisación y ese vivir impulsados por esa inflamación constante de las emociones. Muchas relaciones de amigos terminan siendo conflictivas por no ser capaz de colocar una pausa y saber decidir con inteligencia cual es la mejor respuesta. Muchas experiencias laborales se vuelven un infierno porque son manejadas pasionalmente y terminan teniendo el ritmo de las olas de amor.


Robert Green en su libro Las 48 leyes del poder, nos plantea en la ley 29 lo siguiente: "Un final brillante constituye el corolario que da énfasis a todo su accionar. Planifique su camino teniendo en cuenta todas las consecuencias posibles, todos los obstáculos y todos los giros del azar que puedan incidir de manera negativa sobre su trabajo. Planificar todo un proceso, de principio a fin, evitará que lo abrumen los factores negativos, le facilitará manejar mejor la incertidumbre y le permitirá saber con exactitud cuándo detenerse"


Cuando eres sorprendido por acciones, consecuencias de las tuyas, que no pensaste es porque o improvisaste o porque no hiciste una buena planeación. Cuando te encuentras con obstáculos que no estaban en tus cálculos es porque definitivamente no planeaste con la atención y la concentración que se necesita. Hay que avizorar el futuro, las posibles jugadas del otro, los posibles escenarios que se darían, las hipotéticas reacciones del que está al frente para poder actuar de manera inteligente y responsable.


Mi profesor Alberto Merlano leyendo a Green lo precisa de esta manera, "Según la cosmología de los antiguos griegos, se creía que los dioses tenían una visión completa del futuro. Veían todo el provenir, hasta en sus detalles más complejos. Los hombres, por otra parte, eran considerados como víctimas del destino, prisioneros del momento y de sus emociones, incapaces de ver más allá de los peligros inmediatos. Aquellos héroes que, como Ulises, eran capaces de ver más allá del presente y planear varios pasos por adelantado parecían desafiar el destino y acercarse a los dioses en su capacidad de determinar el futuro. Esta comparación aún es válida hoy en día: quienes son capaces de prever por adelantado y planear con paciencia para lograr que sus planes den sus frutos tienen un poder cercano al de los dioses". Eso es lo que tenemos todos nosotros que hacer si queremos ser exitosos y lograr realizarnos como verdaderos líderes de nuestra vida y de los grupos con los que trabajamos.


Dejenme y lo digo más coloquialmente quien juega dominó no puede contentarse con saber que ficha va a colocar o cual es su juego sino que tiene que advertir cual es el reviente posible, cuales son las posibles fichas que juegan después de la mía y cuáles son las posibilidades de mi contendor, para así poder vencer. Eso es lo que hay que hacer en la vida. Quien no lo hace esta condenado a no tener la iniciativa y a vivir en un "destino" proyectado y realizado por otros. Y les aseguro que ese no es el camino de la felicidad, ni es el que Dios quiere para nosotros.
La invitación es a ser menos primarios, menos sanguíneos, a pensar más, a planear más y sobre todo a estudiar nuestras acciones y las de los otros para que ninguna consecuencia nos sorprenda ni ninguna acción, por muy loca del otro, nos coja desprevenido.

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