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5 de febrero de 2008

Nos hemos acostumbrado a improvisar

Encontré esto del Padre Alberto Linero en la página www.elmanestávivo.com, y me parece muy interesante.

Dice:


Nos hemos acostumbrado a improvisar, a vivir al vaivén de las emociones, a responder de manera primaria a las situaciones que vivimos y nos olvidamos de los objetivos y de los sueños que queremos realizar. Terminamos desenfocados y concentrados en lo que seguramente puede ser circunstancial y accidental. Quien quiere triunfar no puede hacer de las reacciones sanguíneas su modo característico de comportarse. Quien quiere triunfar tiene que ser un auténtico planeador de su vida, un hombre que asertivo que sabe responder con frialdad en los momentos de calentura y que sabe contener las emociones destructivas que emergen de él aún con aparentes justificaciones. Muchos matrimonios se acaban por esa improvisación y ese vivir impulsados por esa inflamación constante de las emociones. Muchas relaciones de amigos terminan siendo conflictivas por no ser capaz de colocar una pausa y saber decidir con inteligencia cual es la mejor respuesta. Muchas experiencias laborales se vuelven un infierno porque son manejadas pasionalmente y terminan teniendo el ritmo de las olas de amor.


Robert Green en su libro Las 48 leyes del poder, nos plantea en la ley 29 lo siguiente: "Un final brillante constituye el corolario que da énfasis a todo su accionar. Planifique su camino teniendo en cuenta todas las consecuencias posibles, todos los obstáculos y todos los giros del azar que puedan incidir de manera negativa sobre su trabajo. Planificar todo un proceso, de principio a fin, evitará que lo abrumen los factores negativos, le facilitará manejar mejor la incertidumbre y le permitirá saber con exactitud cuándo detenerse"


Cuando eres sorprendido por acciones, consecuencias de las tuyas, que no pensaste es porque o improvisaste o porque no hiciste una buena planeación. Cuando te encuentras con obstáculos que no estaban en tus cálculos es porque definitivamente no planeaste con la atención y la concentración que se necesita. Hay que avizorar el futuro, las posibles jugadas del otro, los posibles escenarios que se darían, las hipotéticas reacciones del que está al frente para poder actuar de manera inteligente y responsable.


Mi profesor Alberto Merlano leyendo a Green lo precisa de esta manera, "Según la cosmología de los antiguos griegos, se creía que los dioses tenían una visión completa del futuro. Veían todo el provenir, hasta en sus detalles más complejos. Los hombres, por otra parte, eran considerados como víctimas del destino, prisioneros del momento y de sus emociones, incapaces de ver más allá de los peligros inmediatos. Aquellos héroes que, como Ulises, eran capaces de ver más allá del presente y planear varios pasos por adelantado parecían desafiar el destino y acercarse a los dioses en su capacidad de determinar el futuro. Esta comparación aún es válida hoy en día: quienes son capaces de prever por adelantado y planear con paciencia para lograr que sus planes den sus frutos tienen un poder cercano al de los dioses". Eso es lo que tenemos todos nosotros que hacer si queremos ser exitosos y lograr realizarnos como verdaderos líderes de nuestra vida y de los grupos con los que trabajamos.


Dejenme y lo digo más coloquialmente quien juega dominó no puede contentarse con saber que ficha va a colocar o cual es su juego sino que tiene que advertir cual es el reviente posible, cuales son las posibles fichas que juegan después de la mía y cuáles son las posibilidades de mi contendor, para así poder vencer. Eso es lo que hay que hacer en la vida. Quien no lo hace esta condenado a no tener la iniciativa y a vivir en un "destino" proyectado y realizado por otros. Y les aseguro que ese no es el camino de la felicidad, ni es el que Dios quiere para nosotros.
La invitación es a ser menos primarios, menos sanguíneos, a pensar más, a planear más y sobre todo a estudiar nuestras acciones y las de los otros para que ninguna consecuencia nos sorprenda ni ninguna acción, por muy loca del otro, nos coja desprevenido.

www.elmanestavivo.com Todos los derechos reservados 2007

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