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17 de julio de 2007

EL CELIBATO

Lo que realmente dice 1 Corintios capítulo 9
He aquí mi defensa contra mis acusadores. ¿Por ventura no tenemos derecho a comer y beber? ¿No tenemos derecho a llevar con nosotros una mujer cristiana, como los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas? ¿Acaso únicamente Bernabé y yo estamos privados del derecho de no trabajar? ¿Quién ha militado alguna vez a cosa propia? ¿Quién planta una viña y no come de sus frutos? ¿Quién apacienta un rebaño y no se alimenta de la leche del rebaño? ¿Hablo acaso al modo humano o no lo dice también la Ley? Porque está escrito en la Ley de Moisés: "No pondrás bozal al buey que trilla." ¿Es que se preocupa Dios de los bueyes? O bien, ¿no lo dice expresamente por nosotros? Por nosotros ciertamente se escribió, pues el que ara, en esperanza debe arar; y el que trilla, con la esperanza de recibir su parte. Si en vosotros hemos sembrado bienes espirituales, ¡qué mucho que recojamos de vosotros bienes materiales! Si otros tienen estos derechos sobre vosotros, ¿no los tenemos más nosotros? Sin embargo, nunca hemos hecho uso de estos derechos. Al contrario, todo lo soportamos para no crear obstáculo alguno al Evangelio de Cristo. ¿No sabéis que los ministros del templo viven del templo? ¿Que los que sirven al altar, del altar participan? Del mismo modo, también el Señor ha ordenado que los que predican el Evangelio vivan del Evangelio. Texto completo de 1 Corintios 9, 3–14

Hay quienes piensan que este texto habla de "esposas" que los apóstoles están reclamando para sí. Una lectura más cuidadosa del texto (especialmente en griego) indica que las mujeres de las que San Pablo habla son hermanas creyentes pero no esposas. Para entender esto es necesario leer el contexto. Estas mujeres viajaban con los apóstoles asistiéndolos en el gineceo, es decir, haciendo las tareas de asistencia normales de cualquier hogar. Eso se entiende al leer el contexto de 1 Corintios 7, 25–31 y en general todo el capítulo 7. Pablo está hablando de la asistencia que como apóstol merece y no de tener mujer en el sentido conyugal.

1 CORINTIOS 7
25 Acerca de la virginidad no tengo precepto del Señor. Doy, no obstante, un consejo, como quien, por la misericordia de Dios, es digno de crédito.

Está muy explícito. No es mandamiento del Señor ser célibe. Pero prosigue Pablo:

26 Por tanto, pienso que es cosa buena, a causa de la necesidad presente, quedarse el hombre así.

Está claro lo que dice. Es cosa buena guardar el celibato. Es cosa buena. Por lo tanto, si es bueno, el que lo quiere poner como algo malo, realmente no se está ajustando a lo que dice la Palabra.


27 ¿Estás unido a una mujer? No busques la separación. ¿No estás unido a mujer? No la busques.

Sigue estando muy claro esto. La Iglesia no obliga a nadie a ser Sacerdote ministerial. Hay otros muchos puestos en la Iglesia (ministerios), donde se puede servir al Señor igualmente. Por tanto el celibato no es una obligación para nadie que no quiera guardarlo. El que elige ser sacerdote también elige el celibato, porque el sacerdote ante todo obedece a la Iglesia como al Señor. Es algo muy básico, que ya vemos en Hechos 16:4.


28 Mas, si te casas, no pecas. Y, si la joven se casa, no peca. Pero todos ellos tendrán su tribulación en la carne, que yo quisiera evitaros.

¿Qué alguno quiere casarse? Muy bien. Es su libre elección, pero ya te avisa Pablo que existe una tribulación, que no pecado, por el hecho de casarse.




29 Os digo, pues, hermanos: El tiempo es corto. Por tanto, los que tienen mujer, vivan como si no la tuviesen.
30 Los que lloran, como si no llorasen. Los que están alegres, como si no lo estuviesen. Los que compran, como si no poseyesen.
31 Los que disfrutan del mundo, como si no disfrutasen. Porque la apariencia de este mundo pasa.

Para servir al Señor no es importante estar casado o no estar casado, ya que Pablo afirma claramente que los que tienen mujer vivan su vida como si no la tuviesen. Esta frase puede ser motivo de malentendidos.



32 Yo os quisiera libres de preocupaciones. El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor.

Vuelve a insistir Pablo que el estado mejor para servir al Señor es el celibato. Es decir, no ser casado. La virginidad. ¿Porqué? Lo dice el propio Pablo. El no casado se preocupa sólo de cómo agradar al Señor. Eso no significa que el casado no se preocupe de agradar al Señor, sino que el no casado tiene sólo al Señor, en cambio:

33 El casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer;
34 está por tanto dividido.
Mas claro el agua del arroyo en primavera. El estado ideal es no estar casado, porque así no estás dividido entre dos cosas: agradar a tu mujer y ocuparte de las cosas del Señor.
Y ahora Pablo pone por ejemplo a lo que bien podría ser una monja, u otra mujer religiosa de vida consagrada al Señor:
34 La mujer no casada, lo mismo que la doncella, se preocupa de las cosas del Señor, de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. Mas la casada se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.

Dada estas instrucciones, el apóstol Pablo deja muy claro que el estado de virginidad (celibato), es mejor que el de casado, por las razones que explicó antes.

38 Por tanto, el que se casa con su novia, obra bien. Y el que no se casa, obra mejor.
Por tanto si el que no se casa obra mejor, ¿a que negar que el celibato sea algo bueno? Si se quiere ser fiel a la Biblia, habría que tener en cuenta estas cosas que dice el Apóstol Pablo.

A pesar de ello, para los que insisten en querer relacionar el celibato con una práctica mala y no bíblica, usando otros versículos de la Escritura, vamos a comentarlos también:

Lo que realmente dice 1 Timoteo capítulo 4
El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe entregándose a espíritus engañadores y a doctrinas diabólicas, por la hipocresía de embaucadores que tienen marcada a fuego su propia conciencia;éstos prohíben el matrimonio y el uso de alimentos que Dios creó para que fueran comidos con acción de gracias por los creyentes y por los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios ha creado es bueno y no se ha de rechazar ningún alimento que se coma con acción de gracias; pues queda santificado por la Palabra de Dios y por la oración. Texto completo de 1 Timoteo 4, 1–3
A los que piensan que aquí Pablo está hablando del celibato o de la Iglesia Católica, les diré lo siguiente. Pablo afirma de embaucadores que prohiben el matrimonio. Pues bien, sepan ustedes que la Iglesia Católica no prohibe el matrimonio a nadie, ni obliga a nadie a ser sacerdote, etc. Las personas son libres de decidir ordenarse sacerdote para “encargarse exclusivamente de las cosas de Cristo”, tal y como dice Pablo en los versículos que hemos visto antes. El sacerdocio es una VOCACIÓN, y el MATRIMONIO también es una vocación. Hay libertad.
Si todavía alguno tiene dudas, repase:
1 Corintios 7, 32–35 — "Yo os quisiera libres de preocupaciones. El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer; está por tanto dividido. La mujer no casada, lo mismo que la doncella, se preocupa de las cosas del Señor, de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. Mas la casada se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Os digo esto para vuestro provecho, no para tenderos un lazo, sino para moveros a lo más digno y al trato asiduo con el Señor, sin división." San Pablo es claro: para la persona espiritual que puede controlarse, el celibato es la mejor forma de vida. De esa manera la dedicación al Señor es completa.
Mateo 19, 12 — "Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda." Jesucristo mismo practicó el celibato y lo recomendó como una dedicación admirable.
1 Corintios 7, 37–38 — "Mas el que ha tomado una firme decisión en su corazón, y sin presión alguna, y en pleno uso de su libertad está resuelto en su interior a respetar a su novia, hará bien. Por tanto, el que se casa con su novia, obra bien. Y el que no se casa, obra mejor."
Jeremías 16, 1–2 — "La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos: No tomes mujer ni tengas hijos ni hijas en este lugar." En casos especiales, Dios mismo ordenó la abstención de matrimonio a sus profetas. Esto es un signo de que el celibato no viola ninguna norma divina.
Exodo 19, 15 — "Y dijo al pueblo: 'Estad preparados para el tercer día, y absteneos de mujer.'" Esta orden de Dios a los varones del pueblo de Israel ratifica lo que la Iglesia enseña. El celibato es un sacrificio válido y aceptable y—en ocasiones—Dios lo ha demandado, ordenando la abstención del uso sexual.
1 Samuel 21, 4–6 — "Así pues, ¿qué tienes a mano? Dame cinco panes o lo que haya." Respondió el sacerdote a David: 'No tengo a mano pan profano, pero hay pan consagrado, si es que los muchachos se han abstenido al menos del trato con mujeres.' Respondió David al sacerdote: 'Ciertamente que la mujer nos está prohibida, como siempre que salgo a campaña, y los cuerpos de los muchachos están puros; aunque es un viaje profano, cierto que hoy sus cuerpos están puros.'" El sacerdote Abimelech provee a David algo del pan santo para alimentar a sus hombres. Este pan estaba reservado a los sacerdotes pero dada la urgencia y la falta de pan profano, el sacerdote da a David la indulgencia de comer el pan santo—con una condición—que los hombres se hayan abstenido de contacto sexual.
La Iglesia Católica no tiene ningún problema con el celibato. No es un dogma de fe. No es un mandamiento del Señor. Es una recomendación buena, y por eso se viene practicando desde hace mucho, tal y como el propio Pablo indica en 1 Corintios 7. La Iglesia Católica romana cree que el celibato es un don de Dios, y por eso de momento mantiene esta recomendación o disciplina, que podría cambiar ciertamente, al no ser como digo, dogma de fe.
Bueno. Entonces Pablo, ¿se contradice cuando escribe 1 Timoteo 3, o Tito 1?
Lo explico:
San Pablo pide efectivamente que los Obispos y diáconos de aquella Iglesia primitiva sean “casados una sóla vez”, o “maridos de una sóla mujer” (I Tim 3:2.12; Tito 1:6).
Algunos se agarran a estos versículos para tratar de hacernos ver que estas palabras anulan que exista el celibato en los sacerdotes o en los Obispos, y que la Iglesia Católica está imponiendo algo que no es válido.
¿De nuevo se olvidan de 1 Corintios 7?
¿Donde Pablo dice que es conveniente no estar casado para no estar dividido?
¿Dónde el propio Pablo afirma que ojalá todos fueran como el? (1Cor 7:7-8), dejando con esto muy claro, que Pablo no tenía esposa. Pablo no era casado, y que prefería que el que va a servir a Dios, no estuviera casado, y eso incluye también a la virginidad de la mujer .
Entonces tenemos que concluir con toda claridad, que lo que Pablo expresaba al decir que el “Obispo sea marido de una sóla mujer”, y los “diáconos sean maridos de una sóla mujer”, no está diciendo Pablo que este sea el estado que quiere para los Obispos, y por tanto los sacerdotes, porque sino estaría contradiciendose a sí mismo en 1 Corintios 7.
Lo que está señalando Pablo es que sean personas que no lleven una vida disoluta, con varias mujeres, o que se hayan casado mas de una vez, sino que señala un límite (no mas de una mujer), y no una obligación (al menos una mujer), que es lo que creen algunos cristianos.
¿Pero porqué ocurrió esto en tiempos de Pablo y no hoy?

Porque en tiempos de Pablo, cuando la Iglesia comenzaba, y el celibato todavía no era algo admitido en la sociedad y todavía no había sido comprendido tal y como explica Pablo en 1 Corintios 7, o el Señor en San Mateo 19 , posiblemente, y ante la escasez de hombres célibes, se permitió ese límite. No había entonces seminarios, se fundaban las comunidades con la predicación, y para ello se escogía a los hombres mas capacitados del momento, y muchos de ellos, ya estaban casados antes de acoger la fe.
Pero Pablo, demostrando ser no sólo apóstol, sino también con sentido profético, anticipó el celibato y el estado de virginidad, como el mas idóneo para los que quieren entregar su vida a Dios, y por eso escribió
1 Corintios 7, 32–35 — "Yo os quisiera libres de preocupaciones. El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer; está por tanto dividido. La mujer no casada, lo mismo que la doncella, se preocupa de las cosas del Señor, de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. Mas la casada se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Os digo esto para vuestro provecho, no para tenderos un lazo, sino para moveros a lo más digno y al trato asiduo con el Señor, sin división." San Pablo es claro: para la persona espiritual que puede controlarse, el celibato es la mejor forma de vida. De esa manera la dedicación al Señor es completa.
Por lo tanto, Pablo no está diciendo en ningún modo que un Obispo no pueda ser Obispo por no estar casado, sólo que en el ambiente de la época, a los que ya estaban casados, se les pedía un mínimo de coherencia, y es que si no sabían gobernar su casa, con sus hijos, tampoco sabrían gobernar la Iglesia.
Así fue la práctica en los primero siglos de la Iglesia. Había casados, como posiblemente Pedro y no casados, como Pablo, Juan….
Obviamente leyendo la recomendación de Pablo acerca de la Virginidad, las iglesias poco a poco fueron mas celosas en guardarlas y el celibato comenzó a ser generalizado.
En la Iglesia Católica nadie está obligado a ser célibe, porque nadie está obligado a ser sacerdote.

Podría explicar mucho mas, pero creo que esto es claro, para el que quiera entender, aunque es preciso “liberarse” de los prejuicios para poder entender.
En otro momento, prosigo con el resto de las preguntas. Ya que yo estoy dispuesto a contestar a todas y cada una de las preguntas que se me hagan, ya que lo que pretendo no es ni mas ni menos que defender la que creo fe verdadera en Cristo Jesús, con el cual tengo una relación personal, y eso es algo que no se puede explicar con palabras o estudios.
Amén.
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